LOS MENSAJES DE LA SEÑORA DE TODOS LOS PUEBLOS. (PULSAR)

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MARÍA MADRE DE DIOS

RECONCILIACIÓN CON LA CREACIÓN

27 marzo 2015

LOS SIETE DOLORES DE LA VIRGEN MARÍA DOLOROSA


Rezar despacio, meditando estos dolores:

1º Dolor
La profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús.
Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención como corredentora sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor. . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes.
Dios te salve, María,…

2º Dolor
La huida a Egipto con Jesús y José.
Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.
Dios te salve, María,…

3º Dolor
La pérdida de Jesús.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.
Dios te salve, María,…

4º Dolor
El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino del calvario.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, como cargado con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue.
Dios te salve, María,…

5º Dolor
La crucifixión y la agonía de Jesús.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz; para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor. Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.
Dios te salve, María,…

6º Dolor
La lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si la hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como El nos amo.
Dios te salve, María,…

7º Dolor
El entierro de Jesús y la soledad de María.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos…
Dios te salve, María,…
Gloria al Padre.

1. La Santísima Virgen María manifestó a Sta. Brígida que concedía siete gracias a quienes diariamente le honrasen considerando sus lágrimas y dolores y rezando siete Avemarías:
Pondré paz en sus familias.
Serán iluminados en los Divinos Misterios.
Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.
Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.
Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en todos los instantes de su vida.
Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte; verán el rostro de su Madre.
He conseguido de mi Divino Hijo que las almas que propaguen esta devoción a mis lágrimas y dolores sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos su consolación y alegría.

25 marzo 2015

ANUNCIACIÓN DEL ÁNGEL A MARÍA



Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,26-38):

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor


08 febrero 2015





Extraído de las revelaciones dadas a 
Agustín del Divino Corazón en Colombia
Libro: María, Madre del Buen Consejo

La Santísima Virgen María dice:
Me quedaba en oración, en silencio y en contemplación tres horas después de recibir el Cuerpo de mi Hijo Jesús, de mi Señor, de mi Dios y de mi Todo; y hoy día, las almas no se soportan ni un minuto más después de la Eucaristía. Salen corriendo hablantinosos y no siguen en actitud de recogimiento.

Un alma de su árbol genealógico saldrá del purgatorio por cada oración o por cada vez que las promulgue y las dé a conocer.

5- ORACIONES PARA DESPUES DE COMULGAR

I Oración:
Amado Jesús mío, habéis descendido a mi corazón para purificarlo. Habéis descendido a mi corazón para liberarlo de toda atadura. Habéis descendido a mi corazón para hacer de él un copón de oro, copón de oro que os contiene. Habéis descendido a mi corazón para inundarlo de vuestra Paz, para adornarlo con vuestra presencia. Habéis descendido a mi corazón para hacer de él vuestra humilde morada, morada siempre abierta, predispuesta y deseosa en recibiros.

Amado Jesús mío, sé que descendiendo a mi corazón bajo las especies del Pan y del Vino vuestro Sacratísimo Corazón se une al mío, vuestros latidos se confundirán sin cesar con los míos. Os amo con infinito amor y con esmerada ternura. Os glorifico y os doy todo el respeto, la adoración que como Dios os merecéis.
Amén.

II Oración:
Jesús amado, haced de mi corazón vuestra humilde cuna de paja, cuna en la que halléis descanso, cuna en la que os caliente con mis humildes pajas de mi pureza, con mis humildes pajas de mi conversión.
Jesús amado descansad en mí. Sentíos bien amado y bienvenido. Añoraba este precioso momento de recibiros; recibiros porque sois mi Amo, mi Señor y mi Rey. Haced de mi corazón vuestro trono; trono en el que reinéis en mi vida; vida que con vuestra presencia es transformada, moldeada.

Jesús amado, mi corazón es embellecido porque habéis descendido y lo habéis adornado con vuestra presencia; presencia que aquieta mi espíritu. Presencia que doma mis ímpetus, domina mis sentidos. Sentidos abiertos para amaros, para adoraros y para recrearme con Vos.

Jesús amado escuchad mis susurros de amor. Escuchad mis te amo. Sentid el palpitar de mi corazón como himnos de adoración, de alabanza y de gloria porque sois mi Señor. Sois el Dios vivo que habéis llegado a mi pobre corazón para habitarlo. Os amo, os adoro, os glorifico y me enternezco ante la calidez de vuestra sutil presencia.
Amén.


III Oración:
Jesús: Cómo no deciros que os amo si habéis llegado a mi corazón a purificarlo. Cómo no deciros que os amo si hacéis de mi corazón un tabernáculo vivo para vuestro Amor. Gracias os doy porque rebosáis mi corazón con vuestro Amor Divino. Amor que me impulsa a adoraros con gran reverencia y respeto porque lo merecéis todo. Cómo no deciros que os amo si me alimentáis con vuestro Cuerpo y vuestra Sangre  calando en la profundidad de mi ser; ser que es transverberado por vuestros rayos de luz. Luz que hace que ilumine la profundidad de mi corazón y os descubra, os sienta. Gracias infinitas os doy porque mi corazón en estos momentos en que habéis descendido a él en el Pan consagrado es transformado en un Sagrario;  Concededme el don de amaros, aún, más; de adoraros como os adoran los Santos Ángeles en el Cielo, de rendiros la misma gloria como cuando María os glorificaba y os adoraba cuando os llevaba en su vientre virginal.

Sé, mi tierno Jesús, que estáis dentro de mí. Sé, que por misericordia vuestra, me alimentasteis hoy del Majar del Cielo. Manjar que me une más a Vos para sentiros. Manjar que me conlleva a permanecer en Vos y Vos en mí.
Amén.


IV Oración:
Amantísimo Jesús mío: privilegiado soy por el concederme la gracia de unir mi corazón con el Vuestro, bajo las especies Sagradas del Pan y del Vino.

Amantísimo Jesús mío: deseaba unir mi corazón al Vuestro, corazón que palpita de amor cada vez que llegáis a él para embellecerlo; corazón que palpita de amor cada vez que llegáis a él para invadirlo de vuestro celestial perfume, nardo purísimo que hace que suspire de amor por Vos; corazón que es embellecido  porque es vuestra Divinidad que se funde con lo humano.

Amantísimo Jesús mío: os adoro a imitación de María. Beso vuestras Santas Llagas, me sumerjo en vuestro Sacratísimo Costado para descansar en Vos.

Amantísimo Jesús mío: tomad mis palabras como bellos himnos; himnos tocados con maestría, himnos cantados melodiosamente porque sois el ruiseñor del Cielo que habéis llegado a mi corazón para alegrarlo con vuestra presencia. Si en mi pobre corazón hay algo que no os agrade purificadlo con una gota de  vuestra Preciosísima Sangre. No soy digno en recibiros, pero hacedme digno amantísimo Jesús mío.
Amén.


V Oración:
Jesús mío, mi delirio de amor, gracias os doy por haber llegado a mi corazón a tomar posesión de él como vuestra morada. Necesitaba sentiros en la profundidad de mi corazón; corazón que deseaba ardientemente dejarme poseer; corazón que anhelaba ser abrasado por la llama de vuestro Amor Divino.
Encended en mí deseos de adoraros con la misma reverencia con que os adoraban las almas que ya se encuentran y gozan de vuestra presencia en el Cielo, con el mismo ímpetu, con la misma fuerza y con el mismo amor como os adoraba María, Madre de la adoración y de la reparación. Consumidme, amante mío, en un éxtasis de amor.

Os entrego mis tres potencias: cuerpo, alma y espíritu para que las unáis a vuestra soberana presencia y hagáis de mí un reflejo de vuestra luz aquí en la tierra. Sois la razón por la cual vivo. Sois el desvelo de mis ojos y la fijación de mis pensamientos. Habéis llegado a mi corazón bajo la humilde apariencia de la Hostia Consagrada. Hostia Consagrada que da pureza a mi corazón, brillo a mi alma y agilidad a mi espíritu; espíritu que ha de volar hacia el Cielo para unirse por eternidad de eternidades con todos los demás seres angelicales que desde allá os alaban, os adoran, os glorifican porque sois el Dueño y Señor del Cielo y de la tierra.

Mi corazón os pertenece, mi Jesús amado. Os arropo con mi mirada, os arrullo con mis latidos y os balbuceo con infinidad de te amo, porque sois mi deleite, sois mi Creador, sois el amor por el cual vivo. Amén.


Promesas a las Oraciones paradespués de la Comunión:
Jesús dice:
Julio 6/2009

1. A toda alma que se proponga orar diariamente estas oraciones, después de comulgar: despertaré en ella hambre y sed de mi Cuerpo y de mi Sangre, Pan del Cielo que os dará vida eterna.

2. La sumergiré en uno de los Aposentos de mi Sagrado Corazón y le haré sentir cada latido como una pulsación de amor que la impulse a amarme, a adorarme y a glorificarme, llevando una vida de santidad.

3. No morirá sin la recepción de los Sacramentos de la curación del alma.

4. El alma que, después de haber recibido el Pan del Cielo, medite en estas oraciones: crecerá en alto grado de virtud de tal modo que hará de su corazón una morada digna para albergar mi pureza infinita.

5. Le concederé la gracia de sentir horror y repugnancia por el pecado.

6. Exaltaré al alma a imitar las virtudes de María Santísima.

7. Todo aquel que acoja estas oraciones y las propague, será abrasado por la llama de mi Amor Divino, será sustraído de las cosas del mundo y añorará ardientemente una de las moradas del Cielo. Morada que le será concedida, si en vida imitó mis Santas Virtudes.


Promesas para los que oren y divulguen las cinco oraciones después de comulgar
María Santísima dice:
Junio 20/2009

Un alma que medite después de la comunión y haga suyas estas oraciones, después de recibir el Cuerpo de mi Hijo Jesús y de mi Dios: recibirá perfección, santidad y se ganará un puesto destacado en el Cielo. Recibirá un matiz de Dios en vida que la haga distinta, que la haga diferente. Son oraciones que debéis darlas a conocer. Los tibios se enfervorizarán, los fervorosos querrán orar y vivir en mayor santidad, los fríos se zambullirán en el fuego de la llama de mi Amor Santo y empezarán a crecer en gracia y en virtud.


Las almas que propaguen las cinco oraciones después de comulgar:


1. Serán asistidas, protegidas, amparadas bajo los pliegues de mi Sagrado Manto. Les resguardaré en uno de los Aposentos de mi Inmaculado Corazón.

2. Crecerá en virtud, en santidad; embelleceré su corazón con las mismas virtudes que me adornaron como cuando estuve acá en la tierra.

3. Jesús le hará sentir toques de Amor Divino en su corazón cuando Él descienda bajo las especies del Pan y del Vino.

4. No morirá jamás sin los Sacramentos, especialmente el de la Eucaristía, la confesión y la unción de los enfermos.

5. Un alma de su árbol genealógico saldrá del purgatorio por cada oración o por cada vez que las promulgue y las dé a conocer.

Es un gran tesoro que he puesto en vuestras manos. Oradlas, hijos míos, después de comulgar. Me quedaba en oración, en silencio y en contemplación tres horas después de recibir el Cuerpo de mi Hijo Jesús, de mi  eñor, de mi Dios y de mi Todo; y hoy día, las almas no se soportan ni un minuto más después de la  Eucaristía. Salen corriendo hablantinosos y no siguen en actitud de recogimiento.

Hijos amados: la Sagrada Comunión es un gran regalo caído del Cielo que debéis de recibir con vuestro corazón puro, es decir, en estado de gracia porque son dos Ángeles a vuestro lado: uno al lado izquierdo, otro en el lado derecho con antorchas de luz encendidas porque vuestro corazón se ha convertido en un Sagrario del Amor Divino.

Aprovechad estas gracias.

Hijos míos: el alma víctima que ore estas oraciones después de comulgar recibirá gracias especiales, dones sobrenaturales. Será avisada, días antes, de su muerte; se le concederá la fuerza para esperar ese gran momento en paz. A muchas almas víctimas que oren diariamente estas oraciones, se les revelará la fecha de su muerte. Vosotros no desperdiciéis estas gracias. Aprovechadlas. A tiempos difíciles, gracias extraordinarias.


31 enero 2015

ROSARIO DE ALABANZAS A LA SANTISIMA VIRGEN EN DESAGRAVIO DE LAS BLASFEMIAS




Existe una sociedad en la que cada miembro se compromete a decir, cada día, cincuenta blasfemias contra la Santísima Virgen, en contraposición de la cual se ha publicado el siguiente:

ROSARIO DE ALABANZAS A LA SANTISIMA VIRGEN
EN DESAGRAVIO DE LAS BLASFEMIAS

¡Oh María, Madre mía Inmaculada¡ Deseando desagraviarte de las ofensas que recibe tu purísimo Corazón, especialmente de las blasfemias que se dirigen contra Ti, te ofrezco estas alabanzas con el fin de consolarte por tantos hijos ingratos que no te aman, y consolar el Corazón de tu Divino Hijo a quien tanto ofenden las injurias dirigidas contra Ti.
Dígnate, dulcísima Madre mía, recibir éste mi pobre obsequio: haz que te ame cada vez más, y mira con ojos de misericordia a esos desgraciados para que no tarden en arrojarse en tus maternales brazos. Amén.

Dígnate que te alabe, Virgen Sagrada.
Dame virtud contra tus enemigos.
(*)
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea tu Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción a los cielos.
Bendito sea el Nombre de María Virgen y Madre.
Bendito sea su Corazón Inmaculado.
Bendita sea su Pureza Virginal.
Bendita sea su Divina Maternidad.
Bendita sea su Mediación Universal.
Benditos sean sus Dolores y Lágrimas.
Benditas sean las gracias con que el Señor la coronó como Reina de cielos y tierra.
Gloria a María Hija del Padre, gloria a María Madre del Hijo, gloria a María Esposa del Espíritu Santo.

(Desde el (*) se repite cinco veces, y al final se añade):
Madre mía, te amo por los que no te aman, te alabo por los que te blasfeman, me entrego a Ti por los que no quieren reconocerte por Madre.

(Con licencia Eclesiástica)









ORACIONES A MARÍA AUXILIADORA REINA DE LOS CRISTIANOS



Ejercicios piadosos en honor de María Auxiliadora
Novena de la Confianza (resumida)
Madre mía de mi vida, auxilio de los cristianos,
la pena que me atormenta, pongo en tus benditas manos. (Ave María)
Tú que sabes mis secretos, pues todos te los confío,
da la paz a los turbados y alivio al corazón mío. (Ave María)
Y aunque tu amor no merezco, nadie recurre a Ti en vano,
pues eres Madre de Dios, y Auxilio de los Cristianos. (Ave María)

A continuación, se reza el “Acordaos”, la oración de San Bernardo:

Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado por esa confianza a Vos también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, oh Madre de Dios, mis humildes súplicas, antes bien escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

Oración de San Juan Bosco a María Auxiliadora
Oh María, Virgen poderosa: Tú, la grande e ilustre defensora de la Iglesia; Tú, Auxiliadora admirable de los cristianos; Tú, terrible como ejército en orden de batalla; Tú, que sola destruyes los errores del mundo; defiéndenos en nuestras angustias, en nuestras luchas y en nuestras necesidades; y en la hora de nuestra muerte recíbenos en los gozos eternos. Amén.

Súplicas para tiempos difíciles
En todas mis dificultades: ayúdame.
De los enemigos del alma: sálvame.
En mis desaciertos: ilumíname.
En mis dudas y penas: confórtame.
En mis soledades: acompáñame.
En mis enfermedades: fortaléceme.
Cuando me desprecien: anímame.
En las tentaciones: defiéndeme.
En las horas difíciles: consuélame.
Con tu corazón maternal: ámame.
Con tu inmenso poder: protégeme.
Y al expirar en tus brazos: recíbeme. Amén.

Oración pidiendo la protección para el hogar
Santísima Virgen María, que has sido constituida como Auxiliadora de los Cristianos, te elijo como Señora y Dueña de esta casa, y te pido que te dignes mostrar en ella tu poderoso auxilio, preservándola de la peste, del fuego, del agua, del rayo, de los ciclones, de los terremotos, de los ladrones, de los impíos, de la guerra y de cuantas calamidades tú conoces. Bendice, protege, defiende y guarda como cosa tuya a las personas que habitan y que vivirán en ella, presérvalas de todas las desgracias y accidentes y concédeles sobre todo la importantísima gracia de evitar el pecado. ¡Oh, María Auxiliadora de los Cristianos, ruega por cuantos viven en este hogar, que se te ha consagrado para siempre!

“María Auxiliadora, ruega por nosotros”
Quienes dicen muchas veces esta jaculatoria consiguen grandes favores del Cielo (San Juan Bosco)
¡Propaguen la devoción a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora y verán lo que son los milagros! (San Juan Bosco)

08 diciembre 2014

MAGNIFICAT

Magnificat

 
   Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
   Desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
Su nombre es santo,
y Su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
   Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
   Auxilia a su pueblo
acordándose de la misericordia
―como lo había prometido a nuestros padres―
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
(Lucas I, 46-55)


15 septiembre 2014

MISA SOLEMNE EN EL SANTUARIO DE VALVANERA



Santa Misa Solemne  En El Santuario De Valvanera Oficiada Por El Señor Obispo De La Diócesis

Bajo La Mirada Y Protección De Nuestra Señora De Valvanera Patrona De La Rioja.

La Devoción a la Virgen de Valvanera se remonta al siglo IX, y su Monasterio se halla ubicado en los montes Distercios, como si le hubieran fabricado su cuna los picos que lo vigilan por los cuatro puntos cardinales que hacen de centinelas alertados, Pico de San Lorenzo, los Pancrudos, el Pico de La Rioja y el Urbión, todos ellos de acuerdo para acunar a la Patrona de La Rioja, la Virgen de Valvanera.
El inicio de su historia nace precisamente en la vida de Nuño, de un héroe, que es el protagonista de la leyenda, claro está, después de la Virgen. Ese penitente que nacido en el seno de una buena familia era persona de malas intenciones, perverso, sedicioso, dedicado al robo, al pillaje y al crimen, acostumbrado a vivir de los bienes ajenos, en lugar de hacerlo, generándolos con su dedicación y su trabajo. Pero la gracia divina le hizo que la roca de su corazón se arrepintiera de toda la crueldad de su pasado, y allá en aquella cueva junto al pueblo de Anguiano, a orillas del río Najerilla , se le apareció el Ángel, invitándole a que fuera a Valvanera, a un valle profundo donde debía de encontrar una imagen de la Virgen, con rostro gozoso y en un roble, el más alto de todos, de cuyas raíces brotaría agua abundante y en sus oquedades estaría una enjambre de abejas. Para nosotros pintado aquel lugar tan preciso y tan claro, nos es fácil entender que nuestra Patrona, sea fuerte y noble como el roble, pura y cristalina como el agua y dulce como la miel.
El camino para llegar al lugar indicado con aquella abundante vegetación y por los senderos de entonces, sería largo y penoso. Y en aquel estado emocional que tan bruscamente había cambiado en la vida de Nuño, es de suponer que sentiría un miedo horrendo, con el añadido de que abundaban toda clase de fieras que devoraban a ganados y a personas, convirtiéndose estos montes Distercios en el temor de los habitantes de aquella zona. Nada exageradas parece que puedan ser estas expresiones, pues así los calificaba el poeta Gonzalo de Berceo: «Ariscos Montes de mi mal testigos». Otros lo califican como bosque sagrado. Seguramente que superado ese primer momento antes de iniciar la peregrinación, se llenaría de gozo, y la emoción que sentiría, nos la podemos imaginar cuando llegó a aquel santo lugar, donde días antes el Ángel se lo había anunciado. Podremos tener la certeza de que no se equivocaría en el camino y sería guiado en todo momento por la inspiración divina. Nuño, ya lleno de fe, se retiró a una cueva, denominada con su nombre, dedicándose a la vida contemplativa donde murió en soledad. Domingo el Sacerdote, guiado por unas luces nocturnas que nunca había visto, lo encontró, y sin que nadie las tocara, las campanas del convento iniciaron el volteo.
La devoción a la Virgen de Valvanera pronto se extendió por toda España e Hispanoamérica, donde tiene dedicadas varias iglesias, y donde existen cofradías, quizás llevada su imagen y con ella la devoción en las naves del descubrimiento, y quizás también ahí tenga su fundamento esa jota que con frecuencia se oye cantar en alguno o en muchos de nuestros pueblos.

Fue en las Naves de Colón
Capitana y Marinera
Y en La Rioja es Reina y Sol
La Virgen de Valvanera

Pero no todo han sido glorias para el convento de Valvanera. Sufrió también la zarpa del hombre que dejó su huella imborrable, fue incendiado por las tropas de Napoleón durante la Guerra de la Independencia, teniendo que ser abandonado por los monjes durante algunos años y calificadas sus ruinas como «las ruinas de los franceses». Incorporados de nuevo, el Gobierno de aquel tiempo, conocido por su actuación contra los bienes de la Iglesia como la 'Desamortización de Mendizábal', obligó nuevamente a su abandono al ser disuelta la comunidad de monjes y vendidos, expropiados o saqueados todos sus bienes. Los devotos vecinos del pueblo de Brieva (La Rioja), conscientes de que la Virgen había quedado abandonada, fueron en peregrinación y la trasladaron a su pueblo, a su iglesia, donde la entronaron con mucho cariño y donde permaneció durante casi cincuenta años. El traslado lo hicieron sobre los lomos de una mula propiedad de la señora Trinidad. Seguramente sería el animal más noble del pueblo para tan delicada misión. Dice la leyenda que este noble y sufrido animal vivió muchos años más que los de su misma edad.
En la actualidad, la cofradía de Valvanera en Barcelona, que ya ha cumplido los cincuenta años de su fundación, es modelo de devoción a imitar y son frecuentes las visitas que efectúan al Monasterio. Fruto de esa devoción han solicitado que la Virgen de Valvanera sea declarada patrona de la comarca de Castillo de Aro (Gerona), pues ya en el siglo XVII, se le veneraba y eran conocidos sus milagros en aquella zona.

Independientemente de las cofradías, también existe en La Rioja una asociación Amigos de Valvanera, que tiene la misión entre otras de promover públicamente, y especialmente en el seno de las familias, la devoción y el culto a la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Valvanera, favoreciendo la formación cristiana y humana de los asociados. Asimismo, promover el desarrollo cultural e histórico de cuanto significa el Monasterio de Valvanera, tanto dentro como fuera de España, y colaborar a su conservación y mejora material. Sin embargo causa tristeza que haya algún pueblo en nuestra Rioja que ha dejado de acudir en romería como lo hacía en otros tiempos. Podemos comprender que razones muy poderosas deben de tener, pero esas mismas razones tenemos nosotros también para entristecernos.


13 agosto 2014

Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias, España ( 13 de agosto)



La madre Patrocinio, conocida hasta entonces por sor Rafaela, tuvo una visión del cielo el 13 de Agosto de 1831. Se encuentra reunida en el coro de la iglesia con sus Hermanas Concepcionistas Franciscanas de Caballero de Gracia, de Madrid, entre las cinco y seis, a la hora de la oración de la tarde.
Esta religiosa, sumida en éxtasis profundo, contempla a la Virgen María, que viene acompañada del Arcángel San Miguel y sostiene en sus manos una pequeña imagen, que representa a la Señora con el Niño Jesús sentado en el brazo derecho.
Una prolongada conversación tiene lugar entre la Virgen y la religiosa. La misma madre Patrocinio lo cuenta en los Apuntes que le mandaron escribir los superiores y su confesor.
La Virgen María entregó la preciosa imagen a la Madre Patrocinio:
“… a tu solicitud y cuidado dejo el culto y veneración de esta sagrada imagen mía con el título de Olvido, Triunfo y Misericordias. Ella será la consoladora del mundo y todo afligido encontrará en mí por la mediación de esta mi imagen, el consuelo. Al alma que rendida a sus pies me pidiese alguna cosa, jamás se la negará mi amor”.

RELATO DE LA APARICIÓN
En el libro “Vida Admirable de la Sierva de Dios Madre Patrocinio”, Concepcionista Franciscana, escrito por la R.M. Sor María Isabel de Jesús, de la misma Orden y secretaria por muchos años de la Sierva de Dios, publicada al año 1925, dice:
El día 13 de Agosto de 1831 estando mi Rda. Madre Sor María de los Dolores y Patrocinio en el coro, en la oración de Comunidad, de cinco a seis de la tarde, se le apareció la Santísima Virgen, en una hermosísima y resplandeciente nube, cercada de querubines y la presentó una preciosa Imagen suya, que llevaba el glorioso Príncipe San Miguel con los títulos de Olvido, Triufo y Misericordias.
La Virgen Santísima le dijo, que aquella imagen venía enriquecida con muchas gracias y privilegios para sus verdaderos devotos, que cuidase de darle culto, que la dejaba en la Comunidad.
La dijo también que, desde entonces, le quitaba el permiso a Satanás para atormentarla por sí mismo, y pusiera la figura del dragón amarrada a los pies de la Sagrada Imagen, que ella misma le atara con una cadena y pusiera ésta en las manos de la Santa Imagen, en señal de que quedaba sujeto.
El demonio, furioso, bajó a los abismos, asegurando a mi venerada Madre, que ya que no podía perseguirla por sí -como lo había hecho hasta entonces de una manera terrible,- lo haría por los hombres, y no sólo en vida sino después de muerta la perseguiría también.
Durante esta admirable visión, el Príncipe San Miguel colocó la Sagrada Imagen en el altar del coro, oyendo la celestial música de los ángeles la ejemplarísima religiosa Sor María Juana de la Santísima Trinidad y otras dos religiosas más; pero, ignorando lo que sucedía, para ellas invisible, guardaron por entonces el más profundo silencio.
En la noche del día siguiente de la primera aparición, después de Maitines, tuvo su Reverencia otra celestial visión de la Santísima Virgen con la preciosa Imagen del Olvido en sus purísimas manos; y la dijo, que en las suyas iba a poner, con aquella Sagrada Imagen, todas las misericordias de su Santísimo Hijo; para que las distribuyese en su nombre a los mortales; segura de que, lo que por caridad hiciera a sus hermanos, eso mismo confirmarían la celestial Señora y su divino Hijo en el Cielo.
Todo lo cual se lee en unos apuntes de la Sierva de Dios, donde refiere al detalle esta aparición maravillosa. Dice asi:
Clamaba mucho en esta ocasión por las necesidades que tanto afligen a la Santa Iglesia y el Dulce Amor se me manifestó severo, airado y como dando muestras de que quería castigarnos.
Díjele: Esposo mío, ¿para cuándo son vuestras misericordias?
Díjome: Pide, Esposa mía, que cuanto pidas seré liberal para concedértelo.
Pedía sin límites; entonces, mi dulce Amor me manifestó el lastimoso estado en que se hallaba la Santa Iglesia. Moría de dolor y mis angustias crecían sobremanera.
Díjome mi dulce Esposo: Paloma mía, mi amor no puede verte afligida; aquí tienes a mi Madre, que siempre será tu guía, consuelo y amparo.
Manifestóse de nuevo la Benditísima Virgen con esta preciosísima, potentísima e invictísima imagen en sus soberanas manos.
Díjome la Soberana y divina Señora: Hija mía ¿porqué se contrista tu corazón, si todas las misericordias y tesoros de mi Hijo voy a poner en tus manos, por medio de esta mi soberana Imagen, para que las distribuyas en mi nombre a los mortales, segura de que las que hicieses por amor a tus hermanos, esas mismas confirmamos mi Hijo y yo, que soy tu Madre, en el cielo?
Díjele: Señora y Reina mía, ¿no veis la España; no veis los males que nos afligen?
Hija mía, los veo; pero no puede mi amor ser más benéfico para con los hombres. Ellos se olvidan de mí y retiran las misericordías; y por esto, a esta Imagen le darás el título misterioso del Olvido; para darles a entender, que me han olvidado; pero yo que soy vuestra tierna y amorosa Madre, quiero poner a vista de todos los mortales en esta Imagen mía, que jamás mis misericordias se apartan de ellos.
Miraba yo con gran ternura a tan divino simulacro; cuando ví, que mi invictísima Reina cogió un pañuelo de manos del Príncipe San Miguel, y aplicándole a la soberana llaga del costado de nuestro amante Jesús, lo empapó la divina Señora en sangre de aquel divino y déifico Corazón; y después, aquel pañuelo, así empapado, le puso sobre esta encantadora Imagen, y después ví que la soberana Reina rociaba a este pueblo con la sangre preciosísima.
Díjome luego: Hija mía, me amas, hasta tres veces.
Díjele: Señora mira, Vos sabeis que os amo y deseo ser toda vuestra.
Pues a tu solicitud y cuidado dejo el culto y veneración de esta sagrada imagen mía con el título de Olvido, Triunfo y Misericordias. Ella será la consoladora del mundo y todo afligido encontrará en mí por la mediación de esta mi imagen, el consuelo. Al alma que rendida a sus pies me pidiese alguna cosa, jamás se la negará mi amor. Será el consuelo del mundo y la alegría de la iglesia Católica y, por su medio, mi Hijo y yo recibiremos culto. Tú, hija mía, alcanzarás victoria del poder de Satanás, y tu Comunidad perfección en servirme.
Entregóme la soberana Reina esta portentísima Imagen, este encanto de los Cielos y la Tierra, y empezó en el Cielo una celestial música entonando la Salve y otros sagrados cánticos; todos los cortesanos del Cielo se daban parabienes. La Santísima Trinidad la bendijo, igualmente la Santísima Virgen María y después todos los cortesanos del Cielo llegaron a adorar a su Reina y Señora en esta soberana y encantadora Madre del Olvido”. (De unos apuntes de la Sierva de Dios).

LA LIBERACIÓN
Escribe la madre María Isabel, secretaria de la madre Patrocinio, que terminada la santa oración, “salió mi venerada madre Patrocinio, con su prelada, al pequeño jardín del convento, y le dijo que tenía que darle una noticia de muchísimo consuelo, y le dijo que ya podía estar tranquila y sin cuidado alguno, pues no volvería jamás el demonio a golpearla ni asustarla, porque la Reina de los Ángeles le había sujetado, que para eso le enseñara una Imagen que tenían”.
La abadesa, madre Pilar refiere a su vez: ”Sólo yo, que lo padecí, puedo decir cuál fue mi gozo, descanso y alegría al oír tan deseada nueva, que no puedo explicar el júbilo que sintió mi corazón.”
Llevaba razón la superiora. Los malos tratos recibidos en estos años del enemigo del mal fueron extraordinarios y constantes: golpes, amenazas, ruidos estrepitosos que aterraban a toda la Comunidad. En cierta ocasión la condujo sobre los tejados con grave peligro de resbalar, tanto ella como otras dos religiosas que, al verla en situación semejante, sin pensárselo demasiado, con sus largos hábitos salieron a los tejados a recogerla y la introdujeron de nuevo en la clausura. Por otra parte, la persecución diabólica fue pública, declarada, intolerable y gravísima, proporcionándole heridas, contusiones, magullamientos, y toda clase de cardenales en brazos, piernas y espalda.
El médico de la Comunidad, que tuvo que auxiliarla en repetidas ocasiones, decía a la madre abadesa:”Dejemos a Dios que obre en ella como mejor le plazca; esto se sale de mi competencia”. Las curaciones solían ser en ella instantáneas, aunque ya se la había dado por desahuciada en dos ocasiones y recibidos los últimos auxilios espirituales, padeciendo vómitos de sangre y fiebres altísimas.
La prueba fehaciente de la liberación definitiva de los asaltos y persecución del demonio la tuvieron todas las religiosas al comprobar que desde esa fecha y hora nunca más volvió a molestarla.

LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA
La madre abadesa e hija buscaron por el convento una “imagen que tenían”. Cierta vitrina guardaba la perla escondida. Al verla, y no fue fácil el hallazgo, la hija exclamó llena de gozo: “ésta, ésta es”. Pero la superiora nunca había visto esa imagen en aquella Casa.
Por este motivo hizo venir a las restantes monjas, para cerciorarse y hacer mas averiguaciones: nadie la conocía. Ante esta situación embarazosa, la abadesa mandó por obediencia, a sor Patrocinio, que dijera “qué significaba aquello”. Con gran humildad y no menor embarazo confesó la joven religiosa lo ocurrido en las visiones de la Virgen.
Para mayor esclarecimiento de los hechos y tranquilidad suya, la Abadesa requirió la presencia del Padre Guardián del convento franciscano de San Francisco el Grande, de Madrid, quien estudió el caso con seriedad e hizo exhaustivos interrogatorios entre las religiosas, pero mientras se halla en este quehacer desapareció la Imagen de la vista de todos, incluido el Padre.
Confuso el religioso y Padre Guardián, se retiró para reflexionar y redactar cartas a los restantes conventos de su provincia en demanda de “rogativas en asunto de mucha gravedad”. Era el 13 de agosto de 1831.
El día 15, fiesta de la Asunción de Nuestra señora, hacia media mañana, decidió retornar por el convento de las concepcionistas para indagar “lo de la imagen”. Pasa a la clausura y se establece en el despacho que usa la superiora, para continuar su gestión. Y “la imagen, de improviso, se coloca al lado de sor Patrocinio”, con gran sorpresa de los tres reunidos, que son el padre, la madre abadesa y sor Patrocinio. Ante esta novedad se convoca a la Comunidad, y todas las religiosas se convierten en testigos de la “nueva aparición” de esta singular imagen y “oran con alegría con acción de gracias”.
De todo lo sucedido se redactó un informe detallado y se remitió a la Santa Sede para su conocimiento. Consta que el santo padre tuvo especial interés por este asunto y gran devoción a la Virgen del Olvido. La respuesta desde Roma consistió en redactar una Bula, en la que se permite el culto público a la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias, con la concesión de muchas gracias espirituales e indulgencias y otros privilegios singulares.

GRACIAS OBTENIDAS
El culto a la sagrada imagen surge con fuerza y el primer novenario en su honor se celebra en Madrid, donde pronto se comprobó su especial patrocinio. Un operario sube a la cornisa del templo a encender las velas que arderán en este primer novenario y, perdiendo el equilibrio, cae estrepitosamente al pavimento. La madre Patrocinio ve por los aires al infortunado (la religiosa se hallaba en el coro) e invoca en su favor a la Señora del Olvido: “resultó sólo algo contuso”.
Los presentes, que eran muchos, pensaron que aquello había sido un verdadero “prodigio”. Y, según ellos, que era el segundo “favor” de la Señora. El primero había tenido lugar con el nieto del mayordomo de las mismas monjas, que estaba “baldado de las dos piernas y lo poco que andaba era con dos muletas. Ofreció dicho señor a la Santísima Virgen colocar las dos muletas en su altar si le curaba e instantáneamente curó; él, lleno de gozo, cumplió su promesa”. Las muletas se veían junto al altar y los enfermos acudían presurosos. Se multiplicaban las “gracias”.
El monarca don Francisco de Asís María de Borbón, rey consorte de la soberana Isabel II, que “tenía un enemigo, también poderoso, que le perseguía a muerte; entró, espada en mano, y se arrojó sobre él; viéndose sin amparo humano (ni medios para defenderse), acudió a la santísima Virgen del Olvido, tomando en la mano una medalla que llevaba siempre consigo de la celestial Señora; el asesino quedó en el acto parado, trémulo y sin acción y huyó avergonzado”. En el año 1849 dispuso el rey “celebrar una solemne función en acción de gracias a la santísima Virgen del Olvido. Regaló un hermoso altar portátil, con rico dosel de terciopelo grana” y otros obsequios regios.

EMPLAZAMIENTO DE LA IMAGEN
Los años que median entre 1831 y 1891 la dulce Imagen se hizo viajera con la madre Patrocinio (sufrió ésta destierros que duraron más de veinte años) o pernoctó con ella en el retiro del convento. Como final, desde 1891 dispuso de un hermoso camarín, orlado de nubes y ángeles que le sirven de cobijo amoroso, con despliegues de fervores afectuosos que le vienen ofreciendo los hijos de la Alcarria.
En la iglesia de las concepcionistas franciscanas de Guadalajara (España), presidiendo el retablo del altar mayor, se conserva intacta la Imagen pequeñita y bella, la misma que había sido amor, encanto, fidelidad y de un corazón ardoroso, de un espíritu vibrante, la madre Patrocinio, ofrecida en holocausto permanente, la compañera entrañable de correrías infatigables, mientras los requiebros silenciosos y los coloquios íntimos hinchaban su alma y aliviaban las penas hondas.
Conocemos el último importante requiebro porque lo quiso ella desvelar: “Ya, gracias a Dios, he conseguido lo que tanto he deseado y pedido”. Una religiosa le pregunta: “Podemos saber, madre, ¿qué ha sido?”. “Sí, hija: que ninguna de mis hijas se condene”. “Al oír tan inefable anuncio, llenas de agradecimiento, las religiosas se abrazaron a tan sin igual madre y prorrumpieron en copioso llanto de gratitud, de alegría y de consuelo”.
Pronunciaba la madre Patrocinio esta “promesa” “con gran cariño y muy enternecida. Cierto día poco antes de su feliz tránsito”, que tuvo lugar en los dichos conventos y cuidad de Guadalajara (España) a la amanecida del 27 de enero de 1892, legando a la Comunidad Concepcionista Franciscana esta perla y reliquia.
Las religiosas cuidan de la imagen del Olvido, Triunfo y Misericordias con el mimo y exquisitez que se merece. Trabajan por el mantenimiento de su culto litúrgico y la propagación constante de su devoción con los padres franciscanos, que son los custodios, juntamente con las religiosas, de la iglesia llamada del Carmen, dedicada a la santísima Trinidad. importancia.

PROMESAS DE LA VIRGEN A LA MADRE PATROCINIO
1ª. – En tus manos, voy a poner ésta Sagrada IMAGEN y con ella, TODAS LAS MISERICORDIAS de mi Santísimo Hijo.
2ª. – Ha vinculado al Señor en ésta portentosa IMAGEN al ALIVIO, CONSUELO y REMEDIO de todos, y la alegría de la Iglesia Católica.
3ª. – Al alma, que rendida a sus pies (de la IMAGEN) me pidiera alguna GRACIA, jamás se le negará mi AMOR.
4ª. – Cualquier población que expusiese y venerase a la Virgen DEL OLVIDO, TRIUNFO y MISERICORDIAS, se verá libre (decía la Sierva de Dios) de las calamidades con que en otros puntos serían poblados, porque sería Ella como un pararrayos de la Divina Justicia, ARCA DE NOE y Refugio para librar sus devotos.

ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA
Señora nuestra del Olvido, Triunfo y Misericordias
que prometiste ser “EL ALIVIO CONSUELO Y REMEDIO DE TODOS
y que jamás tu AMOR les negaría cuanto te pidieran rendidos a tus pies”.
Te suplico presentes a Jesús Crucificado las gracias que solicito por medio de la Madre Patrocinio
(pídase la gracia).
No me olvides, Señora mía, y consígueme esto que te he confiado.
Por Jesucristo Nuestro Señor. AMEN.
(Tres Avemarías)

MADRE PURÍSIMA, MADRE INTACTA, MADRE INCORRUPTA, MADRE INMACULADA.

MADRE PURÍSIMA, MADRE INTACTA, MADRE INCORRUPTA, MADRE INMACULADA.

" AMIGOS DE LA VIRGEN" SED BIEN VENIDOS.

Soy una devota de Nuestra Señora, Santa María Virgen y Madre. En cualquier advocación, todas son bellas, y sobretodo la misma. Me parece muy bién que haya devociones particulares en los Pueblos, y en el mundo entero. La Virgen es Señora y Madre de todos los Pueblos del Mundo.

VIRGEN DE FATIMA

VIRGEN DE FATIMA
Juan Pablo II ha expresado numerosas veces que la visita de la Virgen y sus mensajes en Fátima son de gran trascendencia para toda la humanidad. El se reconoce como el Papa de los mensajes, el que debe guiar a la Iglesia en tiempo de crisis. El ha puesto, la bala que traspasó su cuerpo en el atentado del 1981, como también su anillo papal, a los pies de la Virgen de Fátima. El ha beatificado a dos de los videntes (la tercera, Sor Lucía, murió en el 2005 y se espera que también sea beatificada). JPII ha peregrinado a Fátima tres veces, ha consagrado el mundo al Inmaculado Corazón de María según ella pidió, ha elevado la fiesta del Corazón Inmaculado de María a Memorial Obligatorio. Es hora de abrir el corazón a nuestra Santísima Madre. El futuro de la humanidad depende de ello.

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CORAZÓN CON LOS RAYOS DEL SOL, ABRASADO EN EL AMOR DE DIOS.

CORAZÓN CON LOS RAYOS DEL SOL, ABRASADO EN EL AMOR DE DIOS.
Oh Corazón de amor, yo pongo toda mi confianza en ti, porque todo lo temo de mi flaqueza, pero todo lo espero de vuestras bondades.

UNA ROSA PARA LA MADRE.

UNA ROSA PARA LA MADRE.
LLoras perlas de Amor, Madre silenciosa, Bella entre las flores, Tú la más Hermosa.

MADRE ILUMINA NUESTRA VIDA, PARA ENCONTRAR A TU HIJO.

MADRE ILUMINA NUESTRA VIDA, PARA ENCONTRAR A TU HIJO.
Padre Eterno: Dignaos presentarnos a vuestro Divino Hijo, que en vista de sus méritos y a nombre de su Santa Madre, dirija nuestros pasos por el sendero de la virtud. Que haga lucir con nuevo esplendor, la luz de la fe sobre los infortunados pueblos que gimen por tanto tiempo en las tinieblas del error; que vuelvan hacia Él y cambie tantos corazones rebeldes, cuya penitencia regocijará su corazón y el vuestro.

Si quieres que una planta tenga vida, debes regarla. Si deseas mostrar que quieres a una persona, debes decírselo. Si cortas las raíces de un árbol, el árbol se muere. Eso pasa con la oración. La oración es vida para nuestro espíritu y es el medio para decirle a Dios... Te amo

Hoy las flores tienen un color especial, los pájaros cantan más, el sol brilla con una nueva fuerza, el agua salta cantarina dando gracias por un nuevo amanecer. Mercedes Ramos

La naturaleza es la mejor maestra de la verdad. (San Ambrosio)

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EL ARCOIRIS DE LA ALIANZA

Mirada de Dios

Mirada de Dios
Hay un brillo del Sol y otro de la Luna; uno del fuego y otro del agua. Todos fueron dotados de luz por Cristo, arquitecto del mundo - Miguel Servet