LOS MENSAJES DE LA SEÑORA DE TODOS LOS PUEBLOS. (PULSAR)

LOS MENSAJES DE LA SEÑORA DE TODOS LOS PUEBLOS. (PULSAR)
LOS MENSAJES DE LA SEÑORA DE TODOS LOS PUEBLOS. (PULSAR)

MARÍA MADRE DE DIOS

13 agosto 2014

Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias, España ( 13 de agosto)



La madre Patrocinio, conocida hasta entonces por sor Rafaela, tuvo una visión del cielo el 13 de Agosto de 1831. Se encuentra reunida en el coro de la iglesia con sus Hermanas Concepcionistas Franciscanas de Caballero de Gracia, de Madrid, entre las cinco y seis, a la hora de la oración de la tarde.
Esta religiosa, sumida en éxtasis profundo, contempla a la Virgen María, que viene acompañada del Arcángel San Miguel y sostiene en sus manos una pequeña imagen, que representa a la Señora con el Niño Jesús sentado en el brazo derecho.
Una prolongada conversación tiene lugar entre la Virgen y la religiosa. La misma madre Patrocinio lo cuenta en los Apuntes que le mandaron escribir los superiores y su confesor.
La Virgen María entregó la preciosa imagen a la Madre Patrocinio:
“… a tu solicitud y cuidado dejo el culto y veneración de esta sagrada imagen mía con el título de Olvido, Triunfo y Misericordias. Ella será la consoladora del mundo y todo afligido encontrará en mí por la mediación de esta mi imagen, el consuelo. Al alma que rendida a sus pies me pidiese alguna cosa, jamás se la negará mi amor”.

RELATO DE LA APARICIÓN
En el libro “Vida Admirable de la Sierva de Dios Madre Patrocinio”, Concepcionista Franciscana, escrito por la R.M. Sor María Isabel de Jesús, de la misma Orden y secretaria por muchos años de la Sierva de Dios, publicada al año 1925, dice:
El día 13 de Agosto de 1831 estando mi Rda. Madre Sor María de los Dolores y Patrocinio en el coro, en la oración de Comunidad, de cinco a seis de la tarde, se le apareció la Santísima Virgen, en una hermosísima y resplandeciente nube, cercada de querubines y la presentó una preciosa Imagen suya, que llevaba el glorioso Príncipe San Miguel con los títulos de Olvido, Triufo y Misericordias.
La Virgen Santísima le dijo, que aquella imagen venía enriquecida con muchas gracias y privilegios para sus verdaderos devotos, que cuidase de darle culto, que la dejaba en la Comunidad.
La dijo también que, desde entonces, le quitaba el permiso a Satanás para atormentarla por sí mismo, y pusiera la figura del dragón amarrada a los pies de la Sagrada Imagen, que ella misma le atara con una cadena y pusiera ésta en las manos de la Santa Imagen, en señal de que quedaba sujeto.
El demonio, furioso, bajó a los abismos, asegurando a mi venerada Madre, que ya que no podía perseguirla por sí -como lo había hecho hasta entonces de una manera terrible,- lo haría por los hombres, y no sólo en vida sino después de muerta la perseguiría también.
Durante esta admirable visión, el Príncipe San Miguel colocó la Sagrada Imagen en el altar del coro, oyendo la celestial música de los ángeles la ejemplarísima religiosa Sor María Juana de la Santísima Trinidad y otras dos religiosas más; pero, ignorando lo que sucedía, para ellas invisible, guardaron por entonces el más profundo silencio.
En la noche del día siguiente de la primera aparición, después de Maitines, tuvo su Reverencia otra celestial visión de la Santísima Virgen con la preciosa Imagen del Olvido en sus purísimas manos; y la dijo, que en las suyas iba a poner, con aquella Sagrada Imagen, todas las misericordias de su Santísimo Hijo; para que las distribuyese en su nombre a los mortales; segura de que, lo que por caridad hiciera a sus hermanos, eso mismo confirmarían la celestial Señora y su divino Hijo en el Cielo.
Todo lo cual se lee en unos apuntes de la Sierva de Dios, donde refiere al detalle esta aparición maravillosa. Dice asi:
Clamaba mucho en esta ocasión por las necesidades que tanto afligen a la Santa Iglesia y el Dulce Amor se me manifestó severo, airado y como dando muestras de que quería castigarnos.
Díjele: Esposo mío, ¿para cuándo son vuestras misericordias?
Díjome: Pide, Esposa mía, que cuanto pidas seré liberal para concedértelo.
Pedía sin límites; entonces, mi dulce Amor me manifestó el lastimoso estado en que se hallaba la Santa Iglesia. Moría de dolor y mis angustias crecían sobremanera.
Díjome mi dulce Esposo: Paloma mía, mi amor no puede verte afligida; aquí tienes a mi Madre, que siempre será tu guía, consuelo y amparo.
Manifestóse de nuevo la Benditísima Virgen con esta preciosísima, potentísima e invictísima imagen en sus soberanas manos.
Díjome la Soberana y divina Señora: Hija mía ¿porqué se contrista tu corazón, si todas las misericordias y tesoros de mi Hijo voy a poner en tus manos, por medio de esta mi soberana Imagen, para que las distribuyas en mi nombre a los mortales, segura de que las que hicieses por amor a tus hermanos, esas mismas confirmamos mi Hijo y yo, que soy tu Madre, en el cielo?
Díjele: Señora y Reina mía, ¿no veis la España; no veis los males que nos afligen?
Hija mía, los veo; pero no puede mi amor ser más benéfico para con los hombres. Ellos se olvidan de mí y retiran las misericordías; y por esto, a esta Imagen le darás el título misterioso del Olvido; para darles a entender, que me han olvidado; pero yo que soy vuestra tierna y amorosa Madre, quiero poner a vista de todos los mortales en esta Imagen mía, que jamás mis misericordias se apartan de ellos.
Miraba yo con gran ternura a tan divino simulacro; cuando ví, que mi invictísima Reina cogió un pañuelo de manos del Príncipe San Miguel, y aplicándole a la soberana llaga del costado de nuestro amante Jesús, lo empapó la divina Señora en sangre de aquel divino y déifico Corazón; y después, aquel pañuelo, así empapado, le puso sobre esta encantadora Imagen, y después ví que la soberana Reina rociaba a este pueblo con la sangre preciosísima.
Díjome luego: Hija mía, me amas, hasta tres veces.
Díjele: Señora mira, Vos sabeis que os amo y deseo ser toda vuestra.
Pues a tu solicitud y cuidado dejo el culto y veneración de esta sagrada imagen mía con el título de Olvido, Triunfo y Misericordias. Ella será la consoladora del mundo y todo afligido encontrará en mí por la mediación de esta mi imagen, el consuelo. Al alma que rendida a sus pies me pidiese alguna cosa, jamás se la negará mi amor. Será el consuelo del mundo y la alegría de la iglesia Católica y, por su medio, mi Hijo y yo recibiremos culto. Tú, hija mía, alcanzarás victoria del poder de Satanás, y tu Comunidad perfección en servirme.
Entregóme la soberana Reina esta portentísima Imagen, este encanto de los Cielos y la Tierra, y empezó en el Cielo una celestial música entonando la Salve y otros sagrados cánticos; todos los cortesanos del Cielo se daban parabienes. La Santísima Trinidad la bendijo, igualmente la Santísima Virgen María y después todos los cortesanos del Cielo llegaron a adorar a su Reina y Señora en esta soberana y encantadora Madre del Olvido”. (De unos apuntes de la Sierva de Dios).

LA LIBERACIÓN
Escribe la madre María Isabel, secretaria de la madre Patrocinio, que terminada la santa oración, “salió mi venerada madre Patrocinio, con su prelada, al pequeño jardín del convento, y le dijo que tenía que darle una noticia de muchísimo consuelo, y le dijo que ya podía estar tranquila y sin cuidado alguno, pues no volvería jamás el demonio a golpearla ni asustarla, porque la Reina de los Ángeles le había sujetado, que para eso le enseñara una Imagen que tenían”.
La abadesa, madre Pilar refiere a su vez: ”Sólo yo, que lo padecí, puedo decir cuál fue mi gozo, descanso y alegría al oír tan deseada nueva, que no puedo explicar el júbilo que sintió mi corazón.”
Llevaba razón la superiora. Los malos tratos recibidos en estos años del enemigo del mal fueron extraordinarios y constantes: golpes, amenazas, ruidos estrepitosos que aterraban a toda la Comunidad. En cierta ocasión la condujo sobre los tejados con grave peligro de resbalar, tanto ella como otras dos religiosas que, al verla en situación semejante, sin pensárselo demasiado, con sus largos hábitos salieron a los tejados a recogerla y la introdujeron de nuevo en la clausura. Por otra parte, la persecución diabólica fue pública, declarada, intolerable y gravísima, proporcionándole heridas, contusiones, magullamientos, y toda clase de cardenales en brazos, piernas y espalda.
El médico de la Comunidad, que tuvo que auxiliarla en repetidas ocasiones, decía a la madre abadesa:”Dejemos a Dios que obre en ella como mejor le plazca; esto se sale de mi competencia”. Las curaciones solían ser en ella instantáneas, aunque ya se la había dado por desahuciada en dos ocasiones y recibidos los últimos auxilios espirituales, padeciendo vómitos de sangre y fiebres altísimas.
La prueba fehaciente de la liberación definitiva de los asaltos y persecución del demonio la tuvieron todas las religiosas al comprobar que desde esa fecha y hora nunca más volvió a molestarla.

LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA
La madre abadesa e hija buscaron por el convento una “imagen que tenían”. Cierta vitrina guardaba la perla escondida. Al verla, y no fue fácil el hallazgo, la hija exclamó llena de gozo: “ésta, ésta es”. Pero la superiora nunca había visto esa imagen en aquella Casa.
Por este motivo hizo venir a las restantes monjas, para cerciorarse y hacer mas averiguaciones: nadie la conocía. Ante esta situación embarazosa, la abadesa mandó por obediencia, a sor Patrocinio, que dijera “qué significaba aquello”. Con gran humildad y no menor embarazo confesó la joven religiosa lo ocurrido en las visiones de la Virgen.
Para mayor esclarecimiento de los hechos y tranquilidad suya, la Abadesa requirió la presencia del Padre Guardián del convento franciscano de San Francisco el Grande, de Madrid, quien estudió el caso con seriedad e hizo exhaustivos interrogatorios entre las religiosas, pero mientras se halla en este quehacer desapareció la Imagen de la vista de todos, incluido el Padre.
Confuso el religioso y Padre Guardián, se retiró para reflexionar y redactar cartas a los restantes conventos de su provincia en demanda de “rogativas en asunto de mucha gravedad”. Era el 13 de agosto de 1831.
El día 15, fiesta de la Asunción de Nuestra señora, hacia media mañana, decidió retornar por el convento de las concepcionistas para indagar “lo de la imagen”. Pasa a la clausura y se establece en el despacho que usa la superiora, para continuar su gestión. Y “la imagen, de improviso, se coloca al lado de sor Patrocinio”, con gran sorpresa de los tres reunidos, que son el padre, la madre abadesa y sor Patrocinio. Ante esta novedad se convoca a la Comunidad, y todas las religiosas se convierten en testigos de la “nueva aparición” de esta singular imagen y “oran con alegría con acción de gracias”.
De todo lo sucedido se redactó un informe detallado y se remitió a la Santa Sede para su conocimiento. Consta que el santo padre tuvo especial interés por este asunto y gran devoción a la Virgen del Olvido. La respuesta desde Roma consistió en redactar una Bula, en la que se permite el culto público a la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias, con la concesión de muchas gracias espirituales e indulgencias y otros privilegios singulares.

GRACIAS OBTENIDAS
El culto a la sagrada imagen surge con fuerza y el primer novenario en su honor se celebra en Madrid, donde pronto se comprobó su especial patrocinio. Un operario sube a la cornisa del templo a encender las velas que arderán en este primer novenario y, perdiendo el equilibrio, cae estrepitosamente al pavimento. La madre Patrocinio ve por los aires al infortunado (la religiosa se hallaba en el coro) e invoca en su favor a la Señora del Olvido: “resultó sólo algo contuso”.
Los presentes, que eran muchos, pensaron que aquello había sido un verdadero “prodigio”. Y, según ellos, que era el segundo “favor” de la Señora. El primero había tenido lugar con el nieto del mayordomo de las mismas monjas, que estaba “baldado de las dos piernas y lo poco que andaba era con dos muletas. Ofreció dicho señor a la Santísima Virgen colocar las dos muletas en su altar si le curaba e instantáneamente curó; él, lleno de gozo, cumplió su promesa”. Las muletas se veían junto al altar y los enfermos acudían presurosos. Se multiplicaban las “gracias”.
El monarca don Francisco de Asís María de Borbón, rey consorte de la soberana Isabel II, que “tenía un enemigo, también poderoso, que le perseguía a muerte; entró, espada en mano, y se arrojó sobre él; viéndose sin amparo humano (ni medios para defenderse), acudió a la santísima Virgen del Olvido, tomando en la mano una medalla que llevaba siempre consigo de la celestial Señora; el asesino quedó en el acto parado, trémulo y sin acción y huyó avergonzado”. En el año 1849 dispuso el rey “celebrar una solemne función en acción de gracias a la santísima Virgen del Olvido. Regaló un hermoso altar portátil, con rico dosel de terciopelo grana” y otros obsequios regios.

EMPLAZAMIENTO DE LA IMAGEN
Los años que median entre 1831 y 1891 la dulce Imagen se hizo viajera con la madre Patrocinio (sufrió ésta destierros que duraron más de veinte años) o pernoctó con ella en el retiro del convento. Como final, desde 1891 dispuso de un hermoso camarín, orlado de nubes y ángeles que le sirven de cobijo amoroso, con despliegues de fervores afectuosos que le vienen ofreciendo los hijos de la Alcarria.
En la iglesia de las concepcionistas franciscanas de Guadalajara (España), presidiendo el retablo del altar mayor, se conserva intacta la Imagen pequeñita y bella, la misma que había sido amor, encanto, fidelidad y de un corazón ardoroso, de un espíritu vibrante, la madre Patrocinio, ofrecida en holocausto permanente, la compañera entrañable de correrías infatigables, mientras los requiebros silenciosos y los coloquios íntimos hinchaban su alma y aliviaban las penas hondas.
Conocemos el último importante requiebro porque lo quiso ella desvelar: “Ya, gracias a Dios, he conseguido lo que tanto he deseado y pedido”. Una religiosa le pregunta: “Podemos saber, madre, ¿qué ha sido?”. “Sí, hija: que ninguna de mis hijas se condene”. “Al oír tan inefable anuncio, llenas de agradecimiento, las religiosas se abrazaron a tan sin igual madre y prorrumpieron en copioso llanto de gratitud, de alegría y de consuelo”.
Pronunciaba la madre Patrocinio esta “promesa” “con gran cariño y muy enternecida. Cierto día poco antes de su feliz tránsito”, que tuvo lugar en los dichos conventos y cuidad de Guadalajara (España) a la amanecida del 27 de enero de 1892, legando a la Comunidad Concepcionista Franciscana esta perla y reliquia.
Las religiosas cuidan de la imagen del Olvido, Triunfo y Misericordias con el mimo y exquisitez que se merece. Trabajan por el mantenimiento de su culto litúrgico y la propagación constante de su devoción con los padres franciscanos, que son los custodios, juntamente con las religiosas, de la iglesia llamada del Carmen, dedicada a la santísima Trinidad. importancia.

PROMESAS DE LA VIRGEN A LA MADRE PATROCINIO
1ª. – En tus manos, voy a poner ésta Sagrada IMAGEN y con ella, TODAS LAS MISERICORDIAS de mi Santísimo Hijo.
2ª. – Ha vinculado al Señor en ésta portentosa IMAGEN al ALIVIO, CONSUELO y REMEDIO de todos, y la alegría de la Iglesia Católica.
3ª. – Al alma, que rendida a sus pies (de la IMAGEN) me pidiera alguna GRACIA, jamás se le negará mi AMOR.
4ª. – Cualquier población que expusiese y venerase a la Virgen DEL OLVIDO, TRIUNFO y MISERICORDIAS, se verá libre (decía la Sierva de Dios) de las calamidades con que en otros puntos serían poblados, porque sería Ella como un pararrayos de la Divina Justicia, ARCA DE NOE y Refugio para librar sus devotos.

ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA
Señora nuestra del Olvido, Triunfo y Misericordias
que prometiste ser “EL ALIVIO CONSUELO Y REMEDIO DE TODOS
y que jamás tu AMOR les negaría cuanto te pidieran rendidos a tus pies”.
Te suplico presentes a Jesús Crucificado las gracias que solicito por medio de la Madre Patrocinio
(pídase la gracia).
No me olvides, Señora mía, y consígueme esto que te he confiado.
Por Jesucristo Nuestro Señor. AMEN.
(Tres Avemarías)

11 mayo 2014

CON FLORES A MARÍA



Oración de San Bernardo para empezar todos los días.

Acordaos, oh piadosísima Virgen María,
que jamás se ha oído decir
que uno solo de cuantos han acudido a vuestra protección
e implorado vuestro socorro, haya sido desamparado.
Yo, pecador, animado con tal confianza,
acudo a vos oh Madre,
Virgen de las vírgenes: a vos vengo,
delante de vos me presento gimiendo.
No queráis, oh Madre del Verbo,
despreciar mis palabras;
antes bien, oídlas benignamente y cumplidlas.

Amén.

28 abril 2014

MARÍA, MADRE DE MISERICORDIA


118. Al concluir estas consideraciones, encomendamos a María, Madre de Dios y Madre de misericordia, nuestras personas, los sufrimientos y las alegrías de nuestra existencia, la vida moral de los creyentes y de los hombres de buena voluntad, las investigaciones de los estudiosos de moral.
María es Madre de misericordia porque Jesucristo, su Hijo, es enviado por el Padre como revelación de la misericordia de Dios (cf. Jn 3, 16-18). Él ha venido no para condenar sino para perdonar, para derramar misericordia (cf. Mt 9, 13). Y la misericordia mayor radica en su estar en medio de nosotros y en la llamada que nos ha dirigido para encontrarlo y proclamarlo, junto con Pedro, como «el Hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16). Ningún pecado del hombre puede cancelar la misericordia de Dios, ni impedirle poner en acto toda su fuerza victoriosa, con tal de que la invoquemos. Más aún, el mismo pecado hace resplandecer con mayor fuerza el amor del Padre que, para rescatar al esclavo, ha sacrificado a su Hijo (181): su misericordia para nosotros es redención. Esta misericordia alcanza la plenitud con el don del Espíritu Santo, que genera y exige la vida nueva. Por numerosos y grandes que sean los obstáculos opuestos por la fragilidad y el pecado del hombre, el Espíritu, que renueva la faz de la tierra (cf. Sal 104, 30), posibilita el milagro del cumplimiento perfecto del bien. Esta renovación, que capacita para hacer lo que es bueno, noble, bello, grato a Dios y conforme a su voluntad, es en cierto sentido el colofón del don de la misericordia, que libera de la esclavitud del mal y da la fuerza para no volver a pecar. Mediante el don de la vida nueva, Jesús nos hace partícipes de su amor y nos conduce al Padre en el Espíritu.


16 abril 2014

CORREDENTORA, MEDIANERA Y ABOGADA. EL QUINTO DOGMA MARIANO


De los mensajes de la Señora de todos los Pueblos a Ida Peerdeman transcribimos los principales textos referentes al quinto dogma mariano.


1 - 4 - 1951

"Fíjate bien. Trata de comprender el contenido de este mensaje. Yo estoy de pie delante de la Cruz, con la cabeza, las manos y los pies como los de un ser humano. Mi cuerpo es como del Espíritu. ¿Por qué estoy así? Mi cuerpo también fue llevado al Cielo, como el Hijo. Ahora me encuentro ante la Cruz ofreciendo el Sacrificio, pues yo sufrí con mi Hijo espiritualmente y sobre todo corporalmente. Este será un dogma muy discutido.

Hija, transmite esto y di que los dogmas marianos quedan clausurados con este.

Tú no tienes más que transmitir esto. He dicho que la teología tiene que ceder ante la causa de mi Hijo. Con esto quiero decir: teólogos, el Hijo siempre busca lo pequeño y lo sencillo para su Obra. ¿Creéis vosotros en lo pequeño y sencillo que predicáis a los demás? Hay que creer con sencillez. Ya no tenemos mucho más tiempo para esperar. Este tiempo es nuestro tiempo."





15 - 4 - 1951
"Esta imagen precederá... precederá a un dogma, un nuevo dogma. Escúchame bien, entiende bien lo que ahora te voy a explicar. Te repito: el Hijo vino al mundo como el Redentor de los hombres y la Obra de la Redención era la Cruz. Él fue enviado por el Padre. Pero ahora el Padre y el Hijo quieren enviar a la Señora por todo el mundo, pues Ella anteriormente también precedió y siguió al Hijo. Por eso estoy ahora de pie sobre el mundo, sobre el globo de la tierra. La Cruz está ahí bien plantada y enraizada. Ahora viene la Señora a ponerse ante ella, como Madre del Hijo, que completó con Él esta obra de Redención. Esta imagen habla claro y desde ahora será llevada por el mundo, porque el mundo nuevamente necesita la Cruz. Pero la Señora está ante la Cruz como la Corredentora y Abogada. Esto provocará mucha oposición, pero la Iglesia, Roma, no tendrá miedo de entablar esta lucha. La cual sólo hará que la Iglesia se vuelva más fuerte y vigorosa. Esto se lo digo a los teólogos. Y además les digo que tomen este asunto en serio. Te repito: el Hijo busca siempre lo pequeño y lo sencillo para su Obra."
29 - 4 - 1951
"Aquí estoy como la Corredentora y Abogada. Todo pensamiento ha de dirigirse a esto. Repite lo siguiente: el nuevo dogma será el dogma de la Corredentora. Quiero marcar especialmente el "Co". Ya he dicho que será muy combatido. Y te repito nuevamente: la Iglesia, Roma, luchará y lo hará. La Iglesia, Roma, afrontará oposición y resistencia. La Iglesia, Roma, se volverá más fuerte y vigorosa, a medida que resista en la lucha. Mi intención y el encargo que te hago no son sino de exhortar a la Iglesia y a los teólogos a que emprendan esta lucha, puesto que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo desean traer al mundo, como Corredentora y Abogada, a la Señora que fue elegida para traer al Redentor.
El mundo se corrompe y se vuelve indiferente; no sabe qué rumbo tomar. Por eso el Padre me envia para que sea la Abogada, a fin de que venga el Espiritu Santo."
Veo que la Señora se desploma bajo la Cruz y se abraza a los pies de su Hijo, llorando amargamente. Después veo venir una espada cuya punta se dirige al corazón de la Señora. Entonces le oigo decir: "Esa era la espada que se me había predicho."
"Hija, transmite claramente a los que luchen y trabajen por esta obra deseada por el Hijo que lo hagan con mucho celo y fervor.
Esta imagen será utilizada como una obra precursora de paz, de redención. Más tarde utilizarán esta imagen para la Corredentora...¡Corredentora! Los dolores espirituales y físicos, los compartió la Señora. Ella siempre ha precedido. Cuando el Padre la eligió, ya era Ella la Corredentora con el Redentor, que vino al mundo como Hombre-Dios. Di esto a vuestros teólogos. Yo bien sé que la lucha será grande y dura... pero ya había sido predestinada.
El mundo está tan corrompido que ha sido necesario que el Padre y el Hijo me enviaran a todos los pueblos, para venir a salvar como la Corredentora. Di esto a los teólogos."
31 - 5 - 1951
"Aquí estoy y vengo a decirte que quiero ser María, la Señora de todos los Pueblos. Fíjate bien. Estoy ante la Cruz del Redentor. Mi cabeza, mis manos y mis pies son como los de un ser humano, como los del Hijo del Hombre; el cuerpo es como del Espíritu. He puesto mis pies firmemente sobre el globo terrestre porque en este período el Padre y el Hijo quieren traerme a este mundo como la Corredentora, Medianera y Abogada. Este será el nuevo y último dogma mariano. Esta imagen lo precederá. Este dogma será muy discutido pero se cumplirá. Te he repetido estas cosas para que las sepas explicar a tu director y a los teólogos e indicarles la refutación.
Teólogos, no tendréis ninguna dificultad si pensáis que el Señor y Maestro ya había predestinado la Señora para el Sacrificio. La espada ya estaba dirigida al corazón de la Madre. Con esto quiero decir que siempre he precedido al Hijo en los sufrimientos espirituales y físicos."
2 - 7 - 1951
"Fíjate bien y escucha. Lo siguiente es una explicación del nuevo dogma. Estoy sobre el globo de la tierra ante la Cruz del Redentor como Corredentora, Medianera y Abogada. El Redentor vino al mundo por voluntad del Padre. Para eso, el Padre se sirvió de la Señora. El Redentor recibió de la Señora únicamente - y subrayo la palabra "únicamente" - la Carne y la Sangre, o sea, el Cuerpo. De mi Señor y Maestro, el Redentor recibió su Divinidad. De ese modo, la Señora se convirtió en la Corredentora.
He dicho que este tiempo es nuestro tiempo. Esto significa que en este tiempo el Padre y el Hijo quieren enviar a la Corredentora, Medianera y Abogada a todo el mundo."
15 - 8 - 1951
Fiesta de la Asunción
"Hoy vengo como la Señora de todos los Pueblos.
Yo aplasté a la serpiente con mi pie. Yo estoy reunida con el Hijo, igual que siempre lo había estado. Este dogma (el de la Asunción de María Santísima al Cielo, proclamado el 1 de noviembre de 1950 por el Papa Pio XII) ha tenido que preceder en la historia de la Iglesia. Como Corredentora, Medianera y Abogada estoy ahora en este tiempo, nuestro tiempo. El dogma de la Asunción tenía que precederlo. El último y más grande dogma vendrá después de éste. En este tiempo, el Sacrificio está y estará en el centro del mundo.
Los hombres han sido encomendados a la Madre, ya que el Hijo dijo: "Mujer, he ahí a tu hijo; hijo, he ahí a tu Madre": por lo tanto Corredentora, Medianera y Abogada. Di esto a vuestros teólogos. Diles que Yo quiero ser y seré la Corredentora, Medianera y Abogada.
El último dogma mariano será el más importante: el de estar ante la Cruz como la Corredentora en este tiempo.
La Iglesia afrontará mucha oposición respecto al nuevo dogma. A otros les causará asombro. Pero sólo esto hará que la Iglesia sea más fuerte y vigorosa."
20 - 9 - 1951
"Dirás a los teólogos que sigan luchando por el dogma mariano de Corredentora, Medianera y Abogada. Yo les ayudaré."
15 - 11 - 1951
"Vengo en este tiempo como la Corredentora, Medianera y Abogada. Corredentora era ya desde el momento de la Anunciación." Entonces le pregunto a la Señora qué quiere decir esto. Ella responde: "Significa que la Madre ha sido hecha Corredentora por voluntad del Padre. Di esto a vuestros teólogos. Diles además que éste será el último dogma de la historia mariana."
31 - 12 - 1951
"Te repito: no vengo a traer una nueva doctrina, la doctrina ya existe. Transmite bien lo siguiente. El Padre, Señor y Maestro, trajo a su Sierva al mundo, como Miriam o María. Ella fue elegida entre todas las mujeres para ser la Corredentora, Medianera y Abogada. Di a vuestros teólogos que Ella fue constituida Corredentora ya al principio.
La Señora de todos los Pueblos está de pie en el centro del mundo, ante la Cruz. Ella viene en este tiempo bajo ese nombre, como la Corredentora, Medianera y Abogada. En la historia mariana Ella será recordada bajo este título. El nuevo y último dogma de la historia mariana será el de la Corredentora y Medianera. En este tiempo de angustia estoy como Abogada. Que todos pidan, quienes quiera que sean, que venga el verdadero Espíritu Santo. Esto se lo tienen que pedir al Padre y al Hijo. La Santísima Trinidad reinará de nuevo en el mundo.
La Señora está aquí como la Abogada. Esto se trata del Creador, no de la Señora. Di esto a vuestros teólogos."
17 - 2 - 1952
"El Señor y Maestro eligió de entre todos los pueblos a una Señora, llamada Miriam, o María. Ella tenía que traer al mundo, por voluntad del Padre, al Hijo del Hombre con su Iglesia y su Cruz. La Señora era la Sierva del Señor. Por voluntad del Padre, Ella trajo al Hijo del Hombre y por eso tenía que estar unida a la Iglesia y a la Cruz. La Señora está aquí, delante de ti y en este tiempo, como la Corredentora, Medianera y Abogada.
La Señora de todos los Pueblos quiere y puede dar Gracia, Redención y Paz a todos los pueblos que se lo pidan."
6 - 4 - 1952
"El Señor y Creador eligió entre todas las mujeres a Miriam, o María, para ser la Madre de su Divino Hijo. A partir del Sacrificio de la Cruz ella se convirtió en "la Señora", Corredentora y Abogada. Esto fue anunciado por el Hijo en el momento de su regreso al Padre.
El nuevo dogma que viene es el último dogma mariano: el de la Señora de todos los Pueblos como Corredentora, Medianera y Abogada. En el Sacrificio de la Cruz el Hijo proclamó este título al mundo entero. Quienes quiera que seáis, Yo soy para vosotros la Señora. Dile al Papa que prepare todo para el nuevo dogma. Dile al Papa que ya llega el tiempo."
15 - 6 - 1952
"La Señora, que un día era María... Sólo al irse el Señor Jesucristo empezó la Corredención. Sólo al irse el Señor Jesucristo, Ella se convirtió en la Medianera y Abogada. Al irse el Señor Jesucristo entregó a los pueblos la Señora de todos los Pueblos. Ahora ha llegado el tiempo en que Ella da a conocer este título a todo el mundo. Di esto a vuestros teólogos."
5 - 10 - 1952
"Vengo a traer un mensaje especial. Transmite bien todo.
Miriam, o María, nunca ha sido llamada oficialmente en la Iglesia, en la Comunidad, Corredentora. Nunca ha sido llamada oficialmente Medianera. Nunca ha sido llamada oficialmente Abogada. Estos tres pensamientos están estrechamente vinculados, estos tres pensamientos forman una sola cosa. Por lo tanto, ésta será la clave de la historia mariana; por eso, éste será el dogma de Corredentora, Medianera y Abogada.
Y ahora no quiero hacer un reproche a los teólogos cuando digo: ¿Por qué no podéis poneros de acuerdo sobre este dogma? Una vez más lo voy a explicar, aún más claramente.
El Padre envió al Señor Jesucristo como el Redentor de todos los pueblos. El Señor Jesucristo ya lo era desde el principio y le dió cumplimiento en el momento del Sacrificio y de su ida al Padre. Miriam, o María, fue elegida por el Padre y el Espíritu Santo como la Sierva del Señor. Desde el principio, debido a esa elección, Ella era la Corredentora, Medianera y Abogada de todos los pueblos. Pero fue en el momento de irse el Hombre-Dios cuando Ella se convirtió en la Corredentora. En el momento de su ida, el Señor Jesucristo entregó a los pueblos en un solo gesto a Miriam, o María, como la "Señora de todos los Pueblos" ya que Él dijo las palabras: "Mujer he ahí a tu hijo; hijo, he ahí a tu Madre." Un solo gesto, y Miriam, o María, obtuvo por lo tanto este nuevo título.
¿Cómo es que hasta ahora no llega la Señora de todos los Pueblos al mundo? Porque el Señor ha esperado este tiempo. Los otros dogmas tenían que tener la precedencia, de igual manera que su vida tuvo que preceder a ser la Señora de todos los Pueblos. Los otros dogmas anteriores contienen la vida y la ida de la Señora . Los teólogos tendrán bastante con esta sencilla explicación. Ha sido necesario darla de nuevo."
8 - 12 - 1952
"El mensaje que hoy traigo está destinado a todos los pueblos. Yo vengo en este tiempo como la Corredentora, Medianera y Abogada. En un solo gesto, el Señor otorgó a María estos tres títulos, estos tres conceptos. Este nuevo dogma será muy discutido. Por eso te he dado la explicación correspondiente.
Que el Papa prepare este dogma y lo proclame. Di que el tiempo ha llegado. Que el Espíritu Santo tiene que venir a este mundo.
Esta imagen precederá. Esta imagen tiene que ir por todo el mundo. Significa y es la expresión del nuevo dogma.
...la Señora de todos los Pueblos estará ahí para ayudaros, pues Ella es la Corredentora, Medianera y Abogada. Este será el último dogma. Trabajad para ello rápidamente y con ganas. La Señora de todos los Pueblos promete que ayudará al mundo si se reconoce este título, si el mundo la invoca bajo este título. Haz conocer este mensaje."
10 - 5 - 1953
"Hoy traigo un mensaje especial. Píde al Santo Padre que rece la oración que María ha dado al mundo, como Corredentora, Medianera y Abogada, bajo el título de "la Señora de todos los Pueblos", y que la diga ante los pueblos. Dile: Apóstol del Señor Jesucristo, enseña a los pueblos esta oración sencilla, pero profunda. Es María, la Señora de todos los Pueblos, quien te lo pide. Tú eres el Pastor de la Iglesia de Jesucristo, el Señor. Proteje a tus ovejas. Bien sabes que grandes peligros se ciernen sobre la Iglesia y sobre el mundo. Ha llegado la hora en que hablaréis de María como la Corredentora, Medianera y Abogada, bajo el título de "la Señora de todos los Pueblos". ¿Y por qué María te pide esto? Porque Ella ha sido enviada por su Señor y Creador bajo este título, para poder salvar al mundo de una gran catástrofe mundial. Tú sabes que María quiere venir como la Señora de todos los Pueblos. Ahora Ella pide que los hombres puedan oír del Santo Padre este título."
11 - 10 - 1953
"El Señor es el Redentor de todos los pueblos. María, su Madre, fue elegida desde el principio como la Corredentora. Ella llegó a ser Corredentora en el momento de la ida del Señor Jesucristo al Padre. Ella se convirtió así en la Medianera y la Abogada de todos los pueblos.
Puesto que María estaba destinada a ser la Corredentora, Medianera y Abogada, Ella viene ahora, en este tiempo, como la Señora de todos los Pueblos. Para obtener el título de la Señora de todos los Pueblos, Ella ha venido, bajo este título, a diferentes lugares y en distintas naciones.
Entonces - cuando la imagen sea trasladada a la iglesia de la Señora de todos los Pueblos - empezará la gran obra: la coronación de María, la proclamación del dogma de Corredentora, Medianera y Abogada. Pero antes la Iglesia y los pueblos tienen que invocar a María bajo su nuevo título y rezar su oración, para que sean alejadas de este mundo la corrupción, las calamidades y la guerra."
La Señora levanta el dedo, como advirtiendo, y dice: "Santo Padre - la vidente ve al Papa Pio XII mientras la Señora decía estas palabras - tú tienes una gran misión que cumplir, antes de ser traído entre los nuestros. La Señora te repite: lleva adelante los planes que has elaborado. Ocúpate del último dogma, la coronación de la Madre del Señor Jesucristo, la Corredentora, Medianera y Abogada."
4 - 4 - 1954
"¡Escucha bien! Desde el principio la Sierva del Señor había sido escogida para ser la Corredentora. Di a vuestros teólogos que pueden encontrar todo en los libros. No traigo una doctrina nueva. Traigo los antiguos pensamientos.
Por ser María Corredentora, Ella es también Medianera, Ella es también Abogada. No sólo por ser la Madre del Señor Jesucristo, sino - fíjate bien - porque Ella es la Inmaculada Concepción. Les pregunto a los teólogos: ¿Todavía tenéis objecciones contra este dogma? Vosotros podréis encontrar estas palabras y estos pensamientos. Os pido que trabajéis por este dogma. No, no tengáis miedo. Va a provocar una lucha. Ellos, los otros, os atacarán, pero la sencillez de este dogma está en estos últimos pensamientos que María, la Señora de todos los Pueblos, os ofrece hoy. Luchad y orad por este dogma. Este dogma es la coronación de vuestra Señora.
La Señora, la Sierva del Señor, fue elegida y concibió por obra del Espíritu Santo. La Señora fue elegida. Ella también tenía que estar presente en la venida del Espíritu Santo. El Espíritu Santo tenía que venir sobre los apóstoles...¡los primeros teólogos! Por eso el Señor quiso que su Madre estuviera presente. Su Madre, la Señora de todos los Pueblos, en el momento en que su Hijo se fue al Padre, se convirtió en la Señora de todos los Pueblos, la Corredentora, Medianera y Abogada, según el testimonio de un apóstol, un teólogo, ya que él tenía que cuidar de la Madre y Ella tenía que cuidar de los apóstoles.
Es la última vez que la Señora habla de este dogma. Di a vuestros teólogos que ahora tienen todo en las manos. Ahora tienen que cumplir la voluntad del Señor Jesucristo. Este dogma tendrá que ser el colofón de los pensamientos marianos. Di a los teólogos que la Señora de todos los Pueblos quiere ver esto cumplido.
Satanás es todavía el príncipe de este mundo. Él agarra lo más que puede. Por eso tiene que venir ahora la Señora de todos los Pueblos, en este tiempo, ya que Ella es la Inmaculada Concepción y por tanto la Corredentora, Medianera y Abogada. Estos tres pensamientos en uno solo. ¿Teólogos, escucháis bien esto?"
31 - 5 - 1954
María, Medianera de todas la Gracias
"La Corredentora, Medianera y Abogada está ahora ante ti. Yo he escogido este día; en este día la Señora obtendrá su coronación. Teólogos y apóstoles del Señor Jesucristo, escuchad bien. La explicación del dogma ya os la he dado. Trabajad y pedid por este dogma. Tenéis que pedir al Santo Padre este dogma.
En este día, la Corredentora, Medianera y Abogada, obtendrá su título oficial. Pon atención, estos tres conceptos en un solo gesto. Estos tres."
La Señora me muestra tres dedos y con la otra mano hace un movimiento rotatorio a su alrededor; entonces se forma como una niebla, como un velo luminoso a su alrededor.
"Y ahora muestro estos tres conceptos a tus teólogos, estos tres conceptos en un solo gesto. Repito dos veces esto, porque hay algunos que quieren un solo concepto.
Cuenta lo que te hago ver y oir."
Estamos ahora en una iglesia muy grande, en la basílica de San Pedro. Veo muchos Cardenales y Obispos reunidos. Entonces entra el Papa. Lo van llevando en una especie de silla, pero más tarde él va caminando. La gente aplaude, el coro empieza. Ahora el Papa dice algo en un idioma que no entiendo, mientras levanta dos dedos. Luego la Señora está de nuevo sobre el mundo. Ella sonríe y dice: "De este modo, hija, te he hecho ver cuál es la voluntad del Señor Jesucristo. Este día será la coronación de su Madre, la Señora de todos los Pueblos, que un día era María.
Mi profecía "Desde ahora me llamarán bienventurada todos los pueblos", se cumplirá aún más cuando el dogma sea proclamado. Ese día, todos los pueblos me llamarán bienaventurada.
Yo he dicho: Iglesia de Roma, vendré sólo pocas veces más. Con esto, la Señora de todos los Pueblos quería decir: Sólo algunas veces antes de la proclamación del dogma.
Cuando el dogma, el último dogma de la historia mariana, sea proclamado, entonces la Señora de todos los Pueblos dará la Paz, la verdadera Paz al mundo. Sin embargo, los pueblos junto con la Iglesia tienen que rezar mi oración. Ellos tienen que saber que la Señora ha venido como la Corredentora, Medianera y Abogada."
31 - 5 - 1955
Fiesta de María Reina (Instaurada el 11-10-1954)
"Estoy aquí como la Señora de todos los Pueblos, la Corredentora, Medianera y Abogada.
Ella puede venir bajo este nuevo título: Corredentora, Medianera y Abogada.
Pedid a vuestro Santo Padre que proclame este dogma como desea la Señora.
Cuando el dogma sea proclamado, entonces la Señora de todos los Pueblos dará su bendición, entonces dará la Paz. Ella os ayudará cuando el dogma sea proclamado.
Si empezáis a pedir al Santo Padre el dogma, entonces la Señora cumplirá su promesa y vendrá la verdadera Paz."
31 - 5 - 1956
Fiesta de María Reina y día del Corpus Christi
"El dogma de Corredentora, Medianera y Abogada deberá ser proclamado antes de 1960."
31 - 5 - 1957
"Vete a donde el Santo Padre y cuéntale todo. Pídele que bendiga la oración. Pídele por el dogma.
Pide por el dogma.
Ve a donde el Santo Padre y dile que Yo he dicho: ha llegado el tiempo en que el dogma puede ser proclamado.
Esto es, pueblos, lo que la Señora, la Corredentora, Medianera y Abogada, ha querido deciros hoy por última vez en público."
19 - 2 - 1958
"Este Santo Padre, el Papa Pío XII, será llevado con los nuestros en octubre de este año. La Señora de todos los Pueblos, la Corredentora, Medianera y Abogada, lo llevará al gozo eterno."



04 abril 2014

Frank Galan - Ave Maria

25 marzo 2014

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,26-38):




A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor

25 febrero 2014

ORACIÓN A LA MEDALLA MILAGROSA PARA LOS ÚLTIMOS TIEMPOS



Oración dictada por la Santísima Virgen Milagrosa a un alma que es llamada Enoch, para estos tiempos de purificación. (Armadura Espiritual). Dada el día 27 de Noviembre de 2011 a las 14:50.



¡ORACIÓN A LA MEDALLA MILAGROSA!

Oh Medalla de María Milagrosa, sé mi escudo y protección contra todo dardo incendiario del maligno. Que mi ser físico y espiritual a través de tu medalla, permanezcan unidos a ti, Madre Milagrosa.

Que tu santa medalla me libre de todo mal y peligro; que tu santa medalla me proteja de toda enfermedad, pestes y virus; que al invocar tu santa plegaria: Oh María concebida sin pecado, rogad por nosotros que recurrimos a ti, sea yo, mi familia y seres queridos, protegidos de toda calamidad y muerte imprevista.

Oh medalla milagrosa, protege mi hogar y bienes materiales de todo desastre natural, protege mi vida espiritual y todo mi ser; ampárame madre mía, con el escudo protector de tu medalla; dichoso aquel que la lleva puesta como coraza en su cuerpo y en su alma, porque tu protección estará con él de noche y de día. Gracias Madre Mía, por tu coraza espiritual, que aleja de mí, al invisible espíritu del mal

Oh medalla de María Milagrosa, en los momentos de peligro: Cuídame

Oh medalla de María Milagrosa, de las pestes y enfermedades: Cúrame

Oh medalla de María Milagrosa, del enemigo de mi alma: defiéndeme

Oh medalla de María Milagrosa, de los desastres naturales e imprevistos mi hogar y bienes materiales: Protege.

Y en la hora de mi muerte, que la luz de tu medalla milagrosa, me guíe a la gloria eterna. Amén.

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, con tan hermosa belleza, a ti, celestial princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma, vida y corazón, mírame con compasión, no me dejes Madre mía; mi corazón a tus plantas pongo bendita María, para que a Jesús lo ofrezcas junto con el alma mía. Amén.

30 noviembre 2013

NOVENA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN


 
Ocho de diciembre
Fecha señalada
De la Inmaculada.
Los cristianos
Esperanzados
En ella confiamos.
La humanidad
Se regocija
De ver la profecía.
Imitamos su canto
Y alabamos al señor.
Contritos, le pedimos perdón.
Bella eres María, toda Pura
Inmaculada Concepción.
¡Creada para Madre de Dios!
Es tan sublime tu hechura...
Qué el mismo creador musitó
¡OH! ¡NO LA HE PODIDO HACER MEJOR!! .

************
 

Autora: Mercedes Ramos.




 NOVENA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN  (PULSAR  ENLACE)







27 noviembre 2013

VIRGEN MILAGROSA


¡Oh Hermosura sin igual!
¡Virgen de los milagros!
Reina y madre virginal
Me acoges en tus brazos
Con ternura subliminal.
Préstame por caridad
La medalla que prende
De tu manto celestial.
Para ponerme la imagen
En el cuello, o el ojal.
¡Virgen de los milagros!
Relámpagos de tus manos
En gracias nos prodigas.
Lluvia divina, con cuanta
Alegría, nos la envías.
No te canses Madre mía
De llenarnos la lámpara
Con el aceite de tu sabiduría.
Para dejar de ser necias
Y brillar como antorchas
En el candelero de la gloria.
Tú sin pecado concebida
Virgen Inmaculada Milagrosa
Ensalzada por aquél qué te creó
Para ser ¡MADRE DE DIOS!.


Autora: Mercedes Ramos

"SÚPLICA DE LA MEDALLA MILAGROSA"





"SÚPLICA DE LA MEDALLA MILAGROSA"
Se reza a las 5 de la tarde del 27 de noviembre, Fiesta de la Medalla Milagrosa, y en las necesidades urgentes, cualquier día, a esa hora.

Oh Virgen Inmaculada, sabemos que siempre y en todas partes estás dispuesta a escuchar las oraciones de tus hijos desterrados en este valle de lágrimas, pero sabemos también, que tienes días y horas en los que te complaces en esparcir más abundantemente los tesoros de tus gracias. Y bien, oh María, henos aquí postrados delante de Ti, justamente en este día y hora bendita, por Ti elegida para la manifestación de tu Medalla.

Venimos a Ti, llenos de inmensa gratitud y de ilimitada confianza en esta hora por Ti tan querida, para agradecerte el gran don que nos has hecho dándonos tu imagen, a fin que sea para nosotros testimonio de afecto y prenda de protección. 
Te prometemos, que según tu deseo, la santa Medalla será el signo de tu presencia junto a nosotros, será nuestro libro en el cual aprenderemos a conocer, según tu consejo, cuánto nos has amado, y lo que debemos hacer para que no sean inútiles tantos sacrificios tuyos y de Tu Divino Hijo. Sí, Tu Corazón traspasado, representado en la Medalla, se apoyará siempre sobre el nuestro y lo hará palpitar al unísono con el tuyo. Lo encenderá de amor a Jesús y lo fortificará para llevar cada día la cruz detrás de Él.
Ésta es tu hora, oh María, la hora de tu bondad inagotable, de tu misericordia triunfante, la hora en la cual hiciste brotar, por medio de tu Medalla, aquel torrente de gracias y de prodigios que inundó la tierra. Haz, oh Madre, que esta hora que te recuerda la dulce conmoción de Tu Corazón, que te movió a venirnos a visitar y a traernos el remedio de tantos males, haz que esta hora sea también nuestra hora, la hora de nuestra sincera conversión, y la hora en que sean escuchados plenamente nuestros votos.
Tú, que has prometido justamente en esta hora afortunada, que grandes serían las gracias para quienes las pidiesen con confianza: vuelve benigna tu mirada a nuestras súplicas. Nosotros te confesamos no merecer tus gracias, pero, a quién recurriremos
oh María, sino a Ti, que eres nuestra Madre, en cuyas manos Dios ha puesto todas sus gracias. Ten entonces piedad de nosotros. Te lo pedimos por tu Inmaculada Concepción, y por el amor que te movió a darnos tu preciosa Medalla. Oh Consoladora de los afligidos, que ya te enterneciste por nuestras miserias, mira los males que nos oprimen.

Haz que tu Medalla derrame sobre nosotros y sobre todos nuestros seres queridos tus benéficos rayos: cure a nuestros enfermos, dé la paz a nuestras familias, nos libre de todo peligro. Lleve tu Medalla alivio al que sufre, consuelo al que llora, luz y
fuerza a todos. Especialmente te pedimos por la conversión de los pecadores, particularmente de aquéllos que nos son más queridos. Recuerda que por ellos has sufrido, has rogado y has llorado. Sálvanos, oh Refugio de los pecadores, a fin de
que después de haberte todos amado, invocado y servido en la tierra, podamos ir a agradecerte y alabarte eternamente en el Cielo. Amén.


ORACIÓN PARA OBTENER UN FAVOR
Inmaculada Madre de Dios y Madre mía, que al entregarnos tu Medalla, te has mostrado dispensadora de todas las gracias del cielo. Reconozco mi indignidad para merecer tu protección; pero miro tu imagen con los brazos abiertos y recurro a ti para que me concedas la gracia que te pido.
-Aquí se pide la gracia y se reza tres veces la oración jaculatoria:
"OH María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti."

24 septiembre 2013

NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED



Nuestra Señora de la Merced
Virgen y Madre de los oprimidos
Fortaleza de los Mercedarios.

Bienaventurado Pedro Nolasco
Que tuvo a bien la Madre de Dios
Visitaros por los cautivos cristianos.

Consuelo diste Señora de las Mercedes
A tantas almas asoladas por los sarracenos
A los Hijos de Dios, libraste con creces.

***
Autora: Mercedes Ramos.

19 septiembre 2013

OH VIRGEN SAPINTÍSIMA







Oh Virgen sapientísima: así como el Hijo de Dios, conforme a los tesoros de su sabiduría, te adornó y llenó maravillosamente de ciencia y entendimiento, de tal modo que gozas del conocimiento de la Santísima Trinidad más que todos los santos juntos, y como sol brillante, con la claridad de que te ha embellecido, adornas todo el cielo, así también te ruego me asistas en la hora de la muerte, para llenar mi alma de las luces de la fe y de la verdadera sabiduría, para que no la oscurezcan las tinieblas de la ignorancia y del error.

14 agosto 2013

LA ASUNCIÓN AL CIELO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA SEGÚN LAS VISIONES DE LA BEATA ANA CATALINA EMMERICH:


LA CASA DE MARÍA EN ÉFESO 
En los escritos de Brentano, Sor Ana Catalina Emmerich refirió lo siguiente:

Después de la Muerte, Resurrección y Ascensión de Nuestro Señor, María vivió algunos años en Jerusalén, tres en Betania y nueve en Éfeso. En esta última ciudad, la Virgen habitaba sola y con una mujer más joven que la servía y que iba a buscar los escasos alimentos que necesitaban. Vivían en el silencio y en una paz profunda. No había hombres en la casa y a veces algún discípulo que andaba de viaje, venía a visitarla. Ví entrar y salir frecuentemente a un hombre, que siempre he creído que era San Juan; mas ni en Jerusalén ni en Efeso demoraba mucho en la vecindad; iba y venía. La Sma. Virgen se hallaba más silenciosa y ensimismada en los últimos años de su vida; ya casi no tomaba alimento, parecía que solo su cuerpo estaba en la Tierra y que su Espíritu se hallaba en otra parte. Desde la Ascensión de Jesús todo su ser expresaba un anhelo siempre creciente y que la consumía más y más. En cierta ocasión Juan y la Virgen se retiraron al Oratorio, ésta tiró un cordón y el Tabernáculo giró y se mostró la Cruz; después de haber orado los dos cierto tiempo de rodillas, Juan se levantó, extrajo de su pecho una caja de metal, la abrió por un lado, tomó un envoltorio de lana finísima sin teñir y de éste un lienzo blanco doblado y sacó el Santísimo Sacramento en forma de una partícula blanca cuadrada. Enseguida pronunció ciertas palabras en tono grave y solemne, entonces dio la Eucaristía a la Santa Virgen. A alguna distancia detrás de la casa, en el camino que lleva a la cumbre de la montaña, la Santa Virgen había dispuesto una especie de Camino de la Cruz o Vía Crucis. Cuando habitaba en Jerusalén, jamás había cesado de andar la Vía Dolorosa y de regar con sus lágrimas los sitios donde El había sufrido. Tenía medido paso por paso todos los intervalos y su amor se alimentaba con la contemplación incesante de aquella marcha tan penosa. Poco tiempo después de llegar a Efeso la vi a entregarse diariamente a meditar la Pasión, siguiendo el camino que iba a la cúspide de la montaña. Al principio hacía sola esta marcha y según el número de pasos tantas veces contados por Ella, medía las distancias entre los diversos lugares en que se había verificado algún especial incidente de la Pasión del Salvador. En cada uno de los sitios, erigía una piedra o si se encontraba allí un árbol, hacía en él una señal. El camino conducía a un bosque donde un montecillo representaba el Calvario, lugar del sacrificio y una pequeña gruta el Santo Sepulcro. Cuando María hubo dividido en doce Estaciones el Camino de la Cruz, lo recorrió con su sirvienta sumida en contemplación. Separaba en cada lugar que recordaba un episodio de la Pasión, meditaba sobre él, daba gracias al Señor por su amor y la Virgen derramaba lágrimas de compasión. Después de tres años de residencia en Efeso, María tuvo gran deseo de volver a Jerusalén ; la acompañaron Juan y Pedro y creo que muchos apóstoles se hallaban allí reunidos. A la llegada de María y de los apóstoles en Jerusalén, los vi que antes de entrar en la ciudad, visitaron el Huerto de los Olivos, el Monte Calvario, el Santo Sepulcro y todos los Santos Lugares en torno a Jerusalén. La madre de Dios se hallaba tan enternecida y llena de compasión, que apenas podía ponerse de pié, Juan y Pedro la conducían sosteniéndola de los brazos. Pasado algún tiempo, María regresó a su morada de Efeso en compañía de San Juan. A pesar de su avanzada edad, la Santa Virgen no manifestaba otras señales de vejez que la expresión del ardiente deseo que la consumía y la impulsaba en cierto modo a su transfiguración. Tenía una gravedad inefable, jamás la vi reírse, únicamente sonreírse con cierto aire arrebatador. Mientras más avanzada en años, su rostro se ponía más blanco y diáfano. Estaba flaca pero sin arrugas, ni otro signo de decrepitud, había llegado a ser un puro Espíritu. Por último llegó para la Madre de Jesús, la hora de abandonar este mundo y unirse a su Divino Hijo. En su alcoba encortinada de blanco, la vi tendida sobre una cama baja y estrecha; su cabeza reposaba sobre un cojín redondo. Se hallaba pálida y devorada por un deseo vehemente. Un largo lienzo cubría su cabeza y todo su cuerpo, y encima había un cobertor de lana obscura. Pasado algún tiempo, vi también mucha tristeza e inquietud en casa de la Santa Virgen. La sirvienta estaba en extremo afligida, se arrodillaba con frecuencia en diversos lugares de la casa y oraba con los brazos extendidos y sus ojos inundados de lágrimas. La Santa Virgen reposaba tranquila en su camastro, parecía ya llegado el momento de su muerte. Estaba envuelta en un vestido de noche y su velo se hallaba recogido en cuadro sobre su frente, solo lo bajaba sobre su rostro cuando hablaba con los hombres. Nada le vi tomar en los últimos días, sino de tiempo en tiempo una cucharada de un jugo que la sirvienta exprimía de ciertas frutas amarillas dispuestas en racimos. Cuando la Virgen conoció que se acercaba la hora, quiso conforme a la Voluntad de Dios, bendecir a los que se hallaban presentes y despedirse de ellos. Su dormitorio estaba descubierto y Ella se sentó en la cama, su rostro se mostraba blanco, resplandeciente y como enteramente iluminado. Todos los amigos asistentes se hallaban en la parte anterior de la sala. Primero entraron los Apóstoles, se aproximaron uno en pos del otro al dormitorio de María y se arrodillaron junto a su cama. Ella bendijo a cada uno de ellos, cruzando las manos sobre sus cabezas y tocándoles ligeramente las frentes. A todos habló e hizo cuanto Jesús le hubo ordenado. Ella habló a Juan de las disposiciones que debería de tomar para su sepultura, y le encargó que diese sus vestidos a su sirvienta y a otra mujer pobre que solía venir a servirla. Tras de los Apóstoles, se acercaron los discípulos al lecho de María y recibieron de ésta su bendición, lo mismo hicieron las mujeres. Vi que una de ellas se inclinó sobre María y que la Virgen la abrazó. Los Apóstoles habían formado un altar en el Oratorio que estaba cerca del lecho de Santa Virgen. La sirvienta había traído una mesa cubierta de blanco y de rojo, sobre la cual brillaban lámparas y cirios encendidos. María, pálida y silenciosa, miraba fijamente el cielo, a nadie hablaba y parecía arrobada en éxtasis. Estaba iluminada por el deseo, yo también me sentí impelida de aquel anhelo que la sacaba de sí. ¡Ah! Mi corazón quería volar a Dios juntamente con el de Ella. Pedro se acercó a Ella y le administró la Extremaunción, poco mas o menos como se hace en el presente, enseguida le presentó el Santísimo Sacramento. La Madre de Dios se enderezó para recibirlo y después cayó sobre su almohada. Los Apóstoles oraron por algún tiempo, María se volvió a enderezar y recibió la sangre del Cáliz que le presentó Juan. En el momento en que la Virgen recibió la Sagrada Eucaristía, vi que una luz resplandeciente entraba en Ella y que la sumergía en éxtasis profundo. El rostro de María estaba fresco y risueño como en su edad florida. Sus ojos llenos de alegría miraban al Cielo. Entonces vi un cuadro conmovedor; el techo de la alcoba de María había desaparecido y a través del cielo abierto, vi la Jerusalén Celestial. De allí bajaban dos nubes brillantes en la que se veían innumerables ángeles, entre los cuales llegaban hasta la Sma. Virgen una vía luminosa. La Santa Virgen extendió los brazos hacia ella con un deseo inmenso, y su cuerpo elevado en el aire, se mecía sobre la cama de manera que se divisaba espacio entre el cuerpo y el lecho. Desde María vi algo como una montaña esplendorosa elevarse hasta la Jerusalén Celestial; creo que era su Alma porque vi más claro entonces una figura brillante infinitamente pura que salía de su cuerpo y se elevaba por la Vía Luminosa que iba hasta el Cielo. Los dos coros de ángeles que estaban en las nubes, se reunieron más abajo de su Alma y la separaron de su cuerpo, el cual en el momento de la separación, cayó sobre la cama con los brazos cruzados sobre el pecho. Mis abiertos ojos que seguían el Alma purísima e inmaculada de María, la vieron entrar en la Jerusalén Celestial y llegar al Trono de la Santísima Trinidad. Vi un gran número de almas entre las cuales reconocí a los Santos Joaquín y Ana, José, Isabel, Zacarías y Juan Bautista venir al encuentro de María con un júbilo respetuoso. Ella tomó su vuelo al través de ellos hasta el Trono de Dios y de su Hijo, quien haciendo brillar sobre todo lo demás la Luz que salía de sus llagas, la recibió con un Amor todo Divino, la presentó como un cetro y le mostró la Tierra bajo sus pies como si confiriese sobre Ella algún Poder Celestial. Así la vi entrar en la Gloria y olvidé todo lo que pasaba en torno de María sobre la Tierra. Después de ésta visión, cuando miré otra vez a la Tierra, vi resplandeciente el cuerpo de la Sma. Virgen. Reposaba sobre el lecho, con el rostro luminoso, los ojos cerrados y los brazos cruzados sobre su pecho. Los Apóstoles, discípulos y santas mujeres, estaban arrodillados y oraban en derredor del cuerpo. Después vi que las santas mujeres extendieron un lienzo sobre el Santo Cuerpo y los Apóstoles con los discípulos se retiraron en la parte anterior de la casa. Las mujeres se cubrieron con sus vestidos y sus velos, se sentaron en el suelo y ya arrodilladas o sentadas, cantaban fúnebres lamentaciones. Los Apóstoles y los discípulos se taparon la cabeza con la banda de tela que llevaban alrededor del cuello y celebraron un oficio funerario; dos de ellos oraban siempre alternativamente a la cabeza y a los pies del Santo Cuerpo. Luego las mujeres quitaron de la cama el Santo Cuerpo con todos sus vestidos y lo pusieron en una larga canasta llena de gruesas coberturas y de esteras, de suerte que estaba como levantado sobre la canasta. Entonces dos de ellas pusieron un gran paño extendido sobre el cuerpo y otras dos la desnudaron bajo el lienzo, dejándole solo su larga túnica de lana. Cortaron también los bellos bucles de los cabellos de la Santa Virgen y los conservaron como recuerdo. Enseguida el santo Cuerpo fue revestido de un nuevo ropaje abierto y después por medio de lienzos puestos debajo, fue depositado respetuosamente sobre una mesa y sobre la cual se habían colocado ya los paños mortuorios y las bandas que se debían de usar. Envolvieron entonces el Santo Cuerpo con los lienzos desde los tobillos hasta el pecho y lo apretaron fuertemente con las fajas. La cabeza, las manos y los pies, no fueron envueltos de esa manera; enseguida depositaron el Cuerpo Santo en el ataúd y lo colocaron sobre el pecho una Corona de flores blancas, encarnadas y celestes como emblema de su Virginidad. Entonces los Apóstoles, los discípulos y todos los asistentes, entraron para ver otra vez antes de ser cubierto el Santo Rostro que les era tan amado. Se arrodillaron y lloraron alrededor del Santo Cuerpo,, todos tocaron las manos atadas de Nuestra Madre Maria como para despedirse y se retiraron. Las mujeres le dieron también los últimos adioses, le cubrieron el rostro, pusieron la tapa en el ataúd y le clavaron fajas de tela gris en el centro y en las extremidades. Enseguida colocaron el ataúd en unas andas, Pedro y Juan lo condujeron en hombros fuera de la casa. Creo que se relevaban sucesivamente, porque más tarde vi que el féretro era llevado por seis Apóstoles. Llegados a la sepultura, pusieron el Santo Cuerpo en tierra y cuatro de ellos, lo llevaron a la caverna y lo depositaron en la excavación que debía de servirle de lecho sepulcral. Todos los asistentes entraron allí uno por uno, esparcieron aromas y flores en contorno, se arrodillaron orando y vertiendo lágrimas y luego se retiraron. Por la noche muchos Apóstoles y santas mujeres, oraban y cantaban cánticos en el jardincito delante de la tumba. Entonces me fue mostrado un cuadro maravillosamente conmovedor: Vi que una muy ancha vía luminosa bajaba del cielo hacia el sepulcro y que allí se movía un resplandor formado de tres esferas llenas de ángeles y de almas bienaventuradas que rodeaban a Nuestro Señor y el Alma resplandeciente de María. La figura de Jesucristo con sus rayos que salían de sus cicatrices, ondeaban delante de la Virgen. En torno del Alma de María, vi en la esfera interior, pequeñas figuras de niños, en la segunda, había niños como de seis años y en la tercera exterior, adolescentes o jóvenes; no vi distintamente más que sus rostros; todo lo demás se me presentó como figuras luminosas resplandecientes. Cuando ésta visión que se me hacía cada vez más y más distinta hubo llegado a la tumba, vi una vía luminosa que se extendía desde allí hasta la Jerusalén Celestial. Entonces el Alma de la Santísima Virgen que seguía a Jesús, descendió a la tumba a través de la roca y luego uniéndose a su Cuerpo que se había transfigurado, clara y brillante se elevó María acompañado de su Divino Hijo y el coro de los Espíritus Bienaventurados hacia la Celestial Jerusalén. Toda esa Luz se perdió allí, ya no vi sobre la Tierra más que la bóveda silenciosa del estrellado Cielo. Como Santo Tomás no llegó a tiempo a despedirse de la Madre y tampoco pudo asistir al Santo Entierro; él tenía en su mente y corazón, llegar a tiempo. Pero al enterarse del desenlace por medio de los demás Apóstoles, él se puso triste y lloroso y se lamentaba no haber llegado a tiempo. El, interiormente tenía el deseo vehemente de verla por última vez y así se los hizo saber a los demás. Ya habían pasado varios días de lo del entierro; todos querían volver al Sepulcro y acceder a la petición de Tomás. Tomaron una resolución y al día siguiente muy de mañana, emprendieron el camino al Sepulcro de Nuestra Santa Madre. Estando enfrente del Sepulcro, quitaron la piedra-sello de la entrada y ¡Oh! Maravilla de Maravillas, de la bóveda salía un suave aroma de perfume de Rosas frescas; todos al sentir ese perfume, se sintieron conmovidos y perplejos; se miraron unos a otros preguntándose en silencio, con la mirada y con señas en las manos: “¿Entramos?” y aún mirándose entre ellos, todos asintieron con la cabeza y traspasando la bóveda, entraron al Santo Sepulcro hacia el sitio donde depositaron el ataúd que contenía el Cuerpo Santísimo de la Virgen María y más enorme fue la emoción y sorpresa entre ellos al ver que en el sitio solo habían Rosas frescas, fragantes y olorosas y significaban que el Señor había venido a buscar a su Santísima Madre para llevarla a su Gloria Celestial y Su Cuerpo no sufra la corrupción.

MADRE PURÍSIMA, MADRE INTACTA, MADRE INCORRUPTA, MADRE INMACULADA.

MADRE PURÍSIMA, MADRE INTACTA, MADRE INCORRUPTA, MADRE INMACULADA.

" AMIGOS DE LA VIRGEN" SED BIEN VENIDOS.

Soy una devota de Nuestra Señora, Santa María Virgen y Madre. En cualquier advocación, todas son bellas, y sobretodo la misma. Me parece muy bién que haya devociones particulares en los Pueblos, y en el mundo entero. La Virgen es Señora y Madre de todos los Pueblos del Mundo.

VIRGEN DE FATIMA

VIRGEN DE FATIMA
Juan Pablo II ha expresado numerosas veces que la visita de la Virgen y sus mensajes en Fátima son de gran trascendencia para toda la humanidad. El se reconoce como el Papa de los mensajes, el que debe guiar a la Iglesia en tiempo de crisis. El ha puesto, la bala que traspasó su cuerpo en el atentado del 1981, como también su anillo papal, a los pies de la Virgen de Fátima. El ha beatificado a dos de los videntes (la tercera, Sor Lucía, murió en el 2005 y se espera que también sea beatificada). JPII ha peregrinado a Fátima tres veces, ha consagrado el mundo al Inmaculado Corazón de María según ella pidió, ha elevado la fiesta del Corazón Inmaculado de María a Memorial Obligatorio. Es hora de abrir el corazón a nuestra Santísima Madre. El futuro de la humanidad depende de ello.

Archivo del blog

CORAZÓN CON LOS RAYOS DEL SOL, ABRASADO EN EL AMOR DE DIOS.

CORAZÓN CON LOS RAYOS DEL SOL, ABRASADO EN EL AMOR DE DIOS.
Oh Corazón de amor, yo pongo toda mi confianza en ti, porque todo lo temo de mi flaqueza, pero todo lo espero de vuestras bondades.

UNA ROSA PARA LA MADRE.

UNA ROSA PARA LA MADRE.
LLoras perlas de Amor, Madre silenciosa, Bella entre las flores, Tú la más Hermosa.

MADRE ILUMINA NUESTRA VIDA, PARA ENCONTRAR A TU HIJO.

MADRE ILUMINA NUESTRA VIDA, PARA ENCONTRAR A TU HIJO.
Padre Eterno: Dignaos presentarnos a vuestro Divino Hijo, que en vista de sus méritos y a nombre de su Santa Madre, dirija nuestros pasos por el sendero de la virtud. Que haga lucir con nuevo esplendor, la luz de la fe sobre los infortunados pueblos que gimen por tanto tiempo en las tinieblas del error; que vuelvan hacia Él y cambie tantos corazones rebeldes, cuya penitencia regocijará su corazón y el vuestro.

Si quieres que una planta tenga vida, debes regarla. Si deseas mostrar que quieres a una persona, debes decírselo. Si cortas las raíces de un árbol, el árbol se muere. Eso pasa con la oración. La oración es vida para nuestro espíritu y es el medio para decirle a Dios... Te amo

Hoy las flores tienen un color especial, los pájaros cantan más, el sol brilla con una nueva fuerza, el agua salta cantarina dando gracias por un nuevo amanecer. Mercedes Ramos

La naturaleza es la mejor maestra de la verdad. (San Ambrosio)

La naturaleza es la mejor maestra de la verdad. (San Ambrosio)
EL ARCOIRIS DE LA ALIANZA

Mirada de Dios

Mirada de Dios
Hay un brillo del Sol y otro de la Luna; uno del fuego y otro del agua. Todos fueron dotados de luz por Cristo, arquitecto del mundo - Miguel Servet